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Tribuna
Tras las huella de la familia Veyrat en Béjar
Enviado por Administrador el Mar, 01/04/2025 - 08:47.
El Bosque de BéjarIsabel López Blázquez
La comarca de Béjar, cuenta entre sus monumentos con dos que son especiales en cuanto a su entidad, no son iglesias, ni palacios, ni puentes… son jardines, hoy catalogados Bien de Interés Cultural (BIC) y por lo tanto monumentos. Uno de ellos es El Coto de Nuestra Sra. del Carmen, en Peñacaballera, un predio de cuatro hectáreas aproximadamente habitado por árboles centenarios de especies de los cinco continentes, aunque lamentablemente no hayan sobrevivido todos los ejemplares que existieron hace años. Este espectacular y mágico jardín se manda construir hacia 1871 por un aristócrata cacereño, oriundo de Ceclavín, llamado Antonio Trespalacios Orellana, tercer conde de Trespalacios y cuyo título nobiliario es concedido a su abuelo Antonio Trespalacios y López en 1819 por la unión con el linaje Orellana-Pizarro.
El otro monumento jardinístico que poseemos en la comarca es la Villa renacentista El Bosque de Béjar, que data del siglo XVI, pero que a lo largo de su existencia ha pasado por los avatares propios de cualquier bien inmueble que pervive al paso del tiempo y va cambiando de propietario por herencia generación tras generación, aunque en el caso de El Bosque, el legítimo propietario en 1869, Mariano Téllez Girón, duque también de Osuna, y Grande de España, entre otros muchos títulos que acumula, vende la villa a D. Cipriano Rodríguez-Arias Corón, un industrial y político conservador en el Senado, afincado en Béjar, que pertenecía a la nueva clase dirigente en España en aquella época de la Revolución Industrial, del auge de la burguesía frente a la desfasada aristocracia, de los avances tecnológicos como el ferrocarril y las fundiciones de hierro en moldes y como no, también de jardines victorianos y anglo-chinos (o románticos como solemos decir con frecuencia). Casualmente, Cipriano Rodriguez-Arias Corón, también es extremeño y para rizar más el rizo, también de Ceclavín.
Más allá de las nieves menguantes (yIV)
Enviado por Administrador el Sáb, 29/03/2025 - 14:34.
La Peña de la CruzRoberto Bueno
Y en los paisajes de la noche acabo. No es mi intención alargarme más con esta serie de artículos. Respondiendo a algún comentario en bejar.biz, dije yo mismo “...en fin, a continuar sermoneando”. Pero, en realidad, ni quiero ni debo hacerlo. Mi intención con las fotografías que acompañan los artículos, es mostrar a mis paisanos algunos de los bellos paisajes que tenemos a nuestro alcance, abrir nuestros ojos a lo que tenemos tan cerca, sin necesidad de pensar si hay o no nieve en la loma norte de la sierra, o si se hará buen uso, o no, de su existencia. Por otra parte, la intención con los textos era profundizar en lo que las imágenes no pueden decir y, en este caso, ayudar a abrir la mente de los bejaranos hacia alternativas ciertas, posibilidades en espera y oportunidades pendientes de una segunda oportunidad. Hoy acabaré la serie con dos últimas sugerencias, que convergen ambas en la fotografía que encabeza el artículo, en cualquier noche de verano.
En ella puede apreciarse como la Vía Láctea forma un imponente arco, con el núcleo galáctico en la parte baja, más cerca del horizonte. Aunque visualmente, en esta panorámica, empieza a los pies de la peña caballera y acaba en lo alto de La Cruz de La Peña, es de proporciones siderales, yendo de oeste a este y cruzando medio Universo. ¿Han experimentado alguna vez la visión consciente del cielo nocturno? Si no quieren, no tengan en cuenta lo que he escrito estas semanas, pero háganme caso en esto y no se lo pierdan. Las luces del cielo en las noches bejaranas son imperdibles; y gratis.
Pueblos sin gente / 2 (cuarta parte) LA REDONDILLA CERCA DE LA GARGANTA (CA. 1446-1900)
Enviado por jose-muñoz-dominguez el Sáb, 22/03/2025 - 09:42.
Fig 16. REDONDILLA, TOPÓNIMO RECURRENTE
Una búsqueda muy somera del nombre Redondilla arroja decenas de resultados en toda la geografía española, generalmente como topónimo menor y en ocasiones de forma compuesta, como en el caso de Navarredondilla (Ávila), la antigua Navarredonda medieval que hasta el siglo XVII era homónima de otro despoblado o falso despoblado bejarano, la Navarredonda situada en la ribera del Cuerpo de Hombre, de la que me ocuparé en otra entrega de esta serie.
En su versión más simple, tenemos unas cuantas redondillas repartidas por la piel de toro: la Dehesa y el Cortijo de la Redondilla (Cáceres), los yacimientos de la Redondilla en Daganzo de Arriba (Madrid) y Muñopepe (Ávila), la Redondilla –y la Redonda– cerca de Rascafría (Madrid), la Redondilla de Boecillo (Valladolid), la laguna de la Redondilla en el conjunto lacustre de Ruidera (Albacete), la Peña Redondilla en Sotresgudo (Burgos), el despoblado de la Redondilla o la Redondiella cerca de Doña Santos y Santo Domingo de Silos (sureste de Burgos), el paraje de la Redondilla en el despoblado de Valdemoro, dentro del municipio de San Pedro Manrique (norte de Soria), la Hoya de la Redondilla en Zenzano (centro de La Rioja), los parajes nombrados la Redondilla en Alanís (Sevilla), Las Juntas (Granada), Borox (Toledo), Bustillo de la Vega (Palencia), Perogordo (Segovia) y Zorita de la Frontera (Salamanca) o la Casa de la Redondilla en Puente Viesgo (Cantabria), entre otras referencias aún menores. Además, diversos cognados de este topónimo se registran en otras lenguas peninsulares, como el gallego, con varias redondelas entre las provincias de la Coruña y Pontevedra, junto con su homónimo en Isla Cristina (Huelva), o bien se conocen formas antiguas como la Redondiella en Asturias (ejemplos de Berodia y Cabrales, majadas de Onís, Cangas, etc.) y la situada cerca de Santo Domingo de Silos, ya mencionada.
Más allá de las nieves menguantes (III)
Enviado por Administrador el Sáb, 15/03/2025 - 09:59.
Sierra de El BarcoRoberto Bueno
Les invito hoy a hacer un viaje fotográfico a lo largo de 80 kilómetros, de este a oeste, por un buen tramo de la franja sur salmantina.
La primera imagen es un idílico paisaje de verdes dehesas, acompañadas por una lámina de agua azul celeste, fiel reflejo del cielo y, al fondo, una hermosa sierra entreverada con las nieves de la primavera. No, no es la sierra de Béjar, sino la del Barco. El río que almacena aguas no es nuestro Cuerpo de Hombre, sino el Tormes. Y el pueblo asentado en esa ideal colina esmeralda es Cespedosa. Tengan paciencia, aunque no vean conexión con nuestro entorno bejarano pues, como veremos un poco más adelante, Cespedosa y Béjar forman parte de un mismo tesoro reconocido por el mundo, aunque desconocido por la gran mayoría.
Valle del SangusínLa segunda fotografía, a vista de pájaro artificial, nos enseña una perspectiva poco conocida del valle del río Sangusín. Aunque el río es pequeño, el paisaje que recorre es tan completo que, hace muchos años, un buen naturalista ya lo bautizó como el Serengueti bejarano, por su riqueza biológica, por su aparente extensión abierta y por sus atardeceres, únicos en nuestras cercanías. Este valle, de charcas perennes, cigüeñas negras, miliarios romanos, cañadas reales y un asentadero único para la contemplación de este pequeño mundo, es el territorio donde se solapan geográficamente las comarcas de las sierras de Béjar y Francia, tan cercanas y tan distantes…
Pueblos sin gente / 2 (tercera parte) LA REDONDILLA CERCA DE LA GARGANTA (CA. 1446-1900)
Enviado por jose-muñoz-dominguez el Vie, 14/03/2025 - 13:29.
Fig 13. DE LUGAR DESPOBLADO A RUINA ENTRE LOS SIGLOS XIX Y XX
Si en el último tercio del siglo XVIII se documenta la condición de despoblado, en el XIX se certifica la ruina material de la Redondilla, que ya no figura en la relación de aldeas y lugares de la tierra de Béjar en torno a 1820 (vid. adenda sobre Casas del Fraile, fig. 2 y nota 2) ni en el elenco de poblaciones de la nueva división territorial de 1834 (1). Tampoco consta ninguna referencia en el Diccionario de Madoz, aunque, paradójicamente, cual Guadiana, se rotuló como despoblado en su anexo cartográfico, el Atlas de Coello, que salió de la imprenta dos décadas después. En la entrada correspondiente al municipio de la Garganta, publicada en 1847, ni siquiera se menciona como agregado o pedanía, pero curiosamente se hace referencia a su iglesia como la única de aquella localidad, ignorando –sin duda por error u omisión involuntaria– la de la Asunción en pleno casco urbano, que sí se reconocía como tal en la carta de Pérez de Soto a Tomás López seis décadas antes. Según lo publicado por Madoz:
hay 1 iglesia parroquial, dedicada á San Antonio Abad, con curato perpetuo y de provisión ordinaria: el edificio está situado al norte fuera del pueblo y á su inmediación el cementerio (2)
Pueblos sin gente / 2 (segunda parte) LA REDONDILLA CERCA DE LA GARGANTA (CA. 1446-1900)
Enviado por jose-muñoz-dominguez el Vie, 07/03/2025 - 12:19.
Fig 12. EVOLUCIÓN DEL ASENTAMIENTO DURANTE LOS SIGLOS XVII y XVIII
A pesar de la penuria general del siglo XVII, o quizá por ello, no faltan noticias sobre algunos despoblados de la zona en la documentación de archivo. En el caso de la Redondilla, hay referencias desde la primera década del siglo y continúan en las siguientes.
De 1610 y 1635 constan sendas solicitudes de merced presentadas a distintos duques de Béjar por parte de los sacristanes de las iglesias de la Asunción en la Garganta y de San Antón en la Redondilla, de las que se ocupaban simultáneamente. Ambos residían en la Garganta y venían a solicitar parecidas exenciones por su vinculación a la actividad religiosa en las dos iglesias: Diego Martín, en 1610, pretendía librarse de cualquier representación en los oficios del Concejo; Alonso Marín, en 1635, solicitaba evitar el pago de cargas tributarias. Cada duque resolvió favorablemente, aunque como gracia particular y no como reconocimiento de un derecho, por el tiempo en que sirvieran como sacristanes. En la carta de 1610, el peticionario aduce varios argumentos sobre su exención para ocupar cargos concejiles, entre ellos en el hecho de que «en un pueblo de ducientos vecinos hay muchas personas que pueden hacer los dichos oficios», lo que añade un dato demográfico no oficial que, no obstante, conviene tener en cuenta, pues no contradice las cifras de población registradas en el censo inmediatamente anterior, de 1591: la Garganta habría pasado de tener 188 vecinos (752 almas y 193 casas) a unos 200 (800 almas y 205 casas), de modo que la Redondilla rondaría cifras proporcionales, no muy diferentes de las del último censo del siglo XVI. El segundo peticionario, para poner al destinatario a su favor, añadía un hecho hasta ahora desconocido al vincular el culto a la protección ducal, pues una de las parroquias correspondía a «la iglesia de la Redondilla donde vuestra excelencia es patron» (1).
Es lo que hay 6: Encargo en el Camilo
Enviado por Administrador el Lun, 03/03/2025 - 09:44.J. Francisco Fabián
Cuando me tomaba un café con unas porras en el Camilo, la esposa de un amigo me aborda para decirme que escriba sobre Trump. («Tendrás que escribir algo sobre Trump, ¿no?» «No sé ―le digo―. Tengo varios temas en la cabeza: lo de Avalos, el asunto del hermano del presidente del Gobierno, la distinta vara de medir en el tema de los palestinos y los israelíes, la sentencia del beso a la Jenni, el silencio de Zapatero sobre la pifia electoral de su amigo Maduro, la “ejemplaridad” de los Monedero y Errejón, el curioso perdón de la deuda a las comunidades autónomas… en fin, que hay mucha tarea y no sé por dónde empezar». «Tú dale caña a Trump, hombre, que lo otro son cosas de la derechona», me inquiere, a lo que yo deduzco que la mujer de mi amigo es más de La Revuelta que del Hormiguero. «¡Ah!, ya ―sentencio yo, con miedo de que se me enfríe el café si le doy más coba y las porras se mojen peor).
Teniendo en cuenta que no soy muy de encargos periodísticos, le he dicho, despidiéndome, que ya veré lo que me pide el cuerpo escribir. Impulsos tenía de hacerlo (escribir algo sobre Trump), es cierto, por la cosa de la actualidad, pero la experiencia de la vida, que va siendo un grado, me dice que, en el caso de asumir la sugerencia, no me lance a ello alegremente, como un impulso estomacal.
Vale ―voy pensando en el coche camino de Valdesangil― puedo decir de ese personaje y de su coleguilla Elon Musk (son un dúo) que así, a primera vista, intuitivamente parecen dos traviesos fantoches histriónicos, más propios de un país bananero que de todo un USA.
Más allá de las nieves menguantes (II)
Enviado por Administrador el Dom, 02/03/2025 - 22:35.
Roberto Bueno
Miren con detenimiento esta fotografía. En la parte superior de la imagen se recorta la línea de cumbres más altas de la Sierra de Béjar, o Candelario, como ustedes prefieran, con La Ceja, El Torreón, Los Dos Hermanitos y El Pinajarro.
Enfile ahora la mirada cuesta abajo, por Hoya Moros y Hoya Cuevas, acompañando al descenso escalonado del cauce del río Cuerpo de Hombre. Y vea por último como se tuerce hacia la izquierda, al topar con una de las joyas de la corona de nuestra Sierra: la morrena lateral que aparece a la derecha de la imagen.
Ahora apliquen a la fotografía la imaginación necesaria para remontarse miles de años. Les ayudo: están viendo de frente un glaciar de 6 kilómetros de longitud, con una profundidad, estimada por los geólogos, de 180 metros de espesor de hielo, que excavó la cuenca glaciar que llena la imagen en una maravillosa lección de geología. Vean también cómo creó, a fuerza de empujones, esa preciosa morrena glaciar de libro, tal vez la mejor del Sistema Central y, en mi opinión, una de las más bellas de las montañas españolas. Es una delicia recorrer a pie o con la vista su arista perfecta.
Pueblos sin gente / 2 (primera parte) LA REDONDILLA CERCA DE LA GARGANTA (CA. 1446-1900)
Enviado por jose-muñoz-dominguez el Vie, 21/02/2025 - 12:15.
Fig 1
Fig 2
Fig 3el caso de la Redondilla, o simplemente Redondilla, no hay ninguna duda sobre su localización, recordada y transmitida durante generaciones por los habitantes de la Garganta con refrendo de algunos restos materiales conservados. De acuerdo con ese legado generacional, y también con las noticias aportadas por investigadores locales, el despoblado se encontraba un par de kilómetros al norte de la Garganta (en realidad, poco más de un kilómetro por cualquiera de los caminos de acceso), en un altozano orientado hacia Extremadura y atravesado o circundado en su día por dos vías de comunicación de relativa importancia, hoy incluidas en rutas de senderismo bajo el nombre impropio de San Antón (figs. 1 a 3 y nota 1).
A pesar de ello, poco se ha investigado sobre este lugar, apenas lo recogido hace décadas por Pedro Majada Neila en su Cancionero de la Garganta (2) y la breve reflexión antropológica de José María Domínguez Moreno (3), utilizada años después por José Manuel López Caballero (4), un panorama desalentador y trufado de leyendas sobre el que trataremos de aportar alguna luz a partir de la documentación de archivo y la cartografía que hemos conseguido recopilar.
Más allá de las nieves menguantes (1)
Enviado por Administrador el Dom, 16/02/2025 - 14:07.Roberto Bueno

Fue una nevada tempranera la del otoño pasado. No había acabado aún octubre, y el bosque de castaños estaba en su mejor momento de color. Una batida de jabalíes en el camino a la Peña de la Cruz me animó a desviarme a la Dehesa de Candelario. Allí me encontré con otra batida. Era mal día para ir entre el bosque, con nubes bajas que desdibujaban las formas, rodeado de avisos de peligro. Así que me dirigí a La Muela.
Al ganar altura, empezó a nevar. Primero lentamente, pero enseguida el frío empezó a dejar caer copos de esos grandes, de los que, en vez de hacer ruido al caer, provocan un silencio sin igual en el paisaje y en la atmósfera. Cuantas veces había vivido esos silencios de las nevadas de copos grandes y ostentosos. Y cuantas veces los había añorado. Son silencios que pueden oírse, de los que merece la pena detener el paso a escucharlos. Hasta el sonido de mis botas sobre la nieve quedaba paralizado en los cristales de los copos, que caían con extrema levedad.
La nevada cogió intensidad y, en poco menos de una hora, 3 dedos de nieve ya cubrían veredas y canchales. Fotografiar así era una delicia. El color se transformó directamente en un monocromo con decenas de intensidades de gris. La nieve lo transformó todo y avivó la esperanza del comienzo de un buen invierno.




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