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La cometa
27 La Cometa: Solitarios placeres
Enviado por Administrador el Lun, 19/12/2022 - 11:47.
Foto de Amalia HoyaAmalia Hoya
Nieva. Lía se frota la cara contra el cuello del albornoz y limpia con la mano el vaho de la ventana que distorsiona el paisaje y lo convierte en algo onírico. Abajo, en la plaza, dos personas se apresuran bajo los árboles escarchados de azúcar. Le gusta el invierno, hace que se sienta segura, a salvo en casa. Sonríe: hoy no tiene que salir.
Deambula un rato por las habitaciones, tan silenciosas que apenas llega el ruido del tráfico. Agradece el silencio: le ayuda a imaginar que está sola en el mundo y le permite evadirse mentalmente a otros lugares hasta casi perder el contacto con la realidad. El ruido siempre es molesto. Solo a veces tolera el sonido de la música: refuerza el hechizo de las ensoñaciones. Escoge un cedé de Debussy, el Preludio a la siesta de un fauno es el marco perfecto en el que encaja su estado de ánimo, siente que su pereza se suma a la del fauno.
26 La Cometa: En la oscuridad
Enviado por Administrador el Sáb, 22/10/2022 - 16:14.Amalia Hoya
Otra vez no funciona la luz de la escalera. Es lo que tienen los edificios viejos que siempre dan problemas, y él está más que harto de ser el único en solucionarlos y, todavía más, de insistir en las reuniones de vecinos sobre la necesidad de cambiar la caja de fusibles y la instalación eléctrica. Quién le va a hacer caso, si aquí solo viven una panda de ancianos que apenas tienen dinero para ir tirando. Tenía que haberse ido hace tiempo, comenzar de cero en otra parte. Debió hacerlo cuando murió su madre, o mejor antes: le habría venido bien alejarse del vecindario y de los chismorreos. Cada vez que piensa en hacerlo, le supera la pereza y la apatía. No es fácil tomar decisiones y, a lo mejor ahora, el cambio llega tarde.
Prueba con el interruptor de nuevo, lo golpea sin éxito. No puede subir sin luz, hasta el cuarto. Le aterra la oscuridad: está convencido de que el espíritu de las personas que habitaron los edificios, permanecen atrapados entre sus muros y afloran a la superficie en cuanto se apaga la luz. Además, si sube a oscuras apoyándose en el muro, tropezará con ellos de nuevo; igual que pasó cuando tenía seis años y sus manos infantiles tantearon dos cuerpos abrazados, amorosos, jadeantes. No sabía quiénes eran, pero el miedo le obligó a gritar, gritó tanto que su madre salió a la escalera con la linterna, y ocurrió el desastre. Fue un día muy lejano, hace tiempo.
25 La Cometa: Mirar y ser mirado
Enviado por Administrador el Lun, 05/09/2022 - 10:30.Amalia Hoya
Hace un par de años, presenté un álbum de fotografías en una de las exposiciones madrileñas que anualmente convoca La Fábrica, una fundación cultural que, además de promocionar la cultura, la fotografía y el arte, cuenta con galería propia y una librería magnífica. No es un concurso, sino una exposición de libros de fotografías que deben agruparse bajo un único tema.
En mi caso, elegí ilustrar la diferencia que existe entre ver y mirar, palabras que no significan lo mismo a pesar de que, en alguna ocasión, las usemos como sinónimo. El diccionario dice que ‘mirar’ es fijar la vista y la atención en algo, observarlo, apreciarlo, tenerlo en cuenta; mientras que ‘ver’ es percibir y reconocer los objetos mediante la acción de la luz y, por eso, lo visto no siempre coincide con lo que se ha mirado.
El mundo actual nos bombardea con infinidad de imágenes que nos obligan a ver muchísimo; sin embargo, tal vez miramos poco. Me pregunto, ¿cuánto de lo que vemos queda impreso en nuestros sentidos o en el intelecto? ¿Lo recordamos? ¿Llegamos a comprender la verdadera naturaleza de lo visto? ¿O nos quedamos solo en la apariencia?
24 La Cometa: Dependencia
Enviado por Administrador el Jue, 30/06/2022 - 15:10.Amalia Hoya
Al fin había conseguido librarme de él. Mis amigos, mi familia, todos me lo aconsejaban continuamente: debes dejarlo, no es bueno para ti, te envejece, minará tu salud, acabará matándote. Así que, les hice caso y lo dejé; pero abandonarlo no mejoro las circunstancias: pensaba en él constantemente, recordaba los buenos ratos pasados en su compañía y jamás, el mal que me causaba o podía causar. A fin de cuentas, también había sido mi apoyo en la inquietud, en el nerviosismo, en la espera; el broche perfecto de todos los acontecimientos.
A veces, me dejaba llevar por la ensoñación y evocaba su olor, un poco acre, tan personal y varonil; otras, me parecía sentirlo todavía entre los dedos, al alcance de la mano y, cada noche, me dormía aspirando el aroma imaginado. Despertar era peor: no lo tenía a mi lado, y era imprescindible su estímulo para enfrentarme a la vida.
Y así pasaba un día y otro: ansiosa, obsesionada, sin pensar en nada que no fuera recuperarlo. Hasta que, no pude aguantarlo más, y decidí ir a buscarlo: sabía que estaría en el mismo bar, esperándome.
23 La Cometa: Reflexiones
Enviado por Administrador el Sáb, 21/05/2022 - 15:38.Amalia Hoya
Hoy, voy a ser breve: no merece la pena extenderme porque estoy segura de que mis reflexiones convencerán únicamente a los que comparten ya estas ideas y dejarán indiferentes, o incluso enfadados, a los que no están de acuerdo; por otro lado, es lo que suele ocurrir, da igual cuál sea el tema del debate.
Vaya por delante que no me gusta la música ni el estilo de nuestra eurovisiva Chanel, pero en alguna parte he leído que hay personas escandalizadas porque baila de manera vulgar y enseña el culo en exceso lo que, según afirman, cosifica a la mujer. Y, como soy una mujer, quiero expresar mi total desacuerdo: Chanel está en su derecho de ponerse lo que le venga en gana, de bailar muy bien y de dirigir su carrera como le apetezca y, encima, casi es la ganadora de Eurovisión. Es evidente que solo elige quién puede; por tanto, elegir es sinónimo de libertad, un derecho que debería ser patrimonio de todos los seres humanos, y nadie debería juzgar si la elección es o no acertada.
22 La Cometa: Solo palabras
Enviado por Administrador el Jue, 21/04/2022 - 16:04.
Solo palabrasAmalia Hoya
Es el prefacio del nuevo libro de relatos: Inquietudes. (Pendiente de publicación)
De niña, solía mirar a la gente con una atención que no carecía de cierto disimulo: mi madre decía que era de mala educación hacerlo fijamente, y yo me empeñaba en averiguar qué o quiénes habían sido estas personas en otras vidas. Así que cada vez que viajaba en algún transporte, iba a la consulta del médico, esperaba turno en la peluquería o en alguna tienda, los rostros de los que estaban allí me sugerían enseguida fisonomías de animales, me recordaban a algún actor famoso o a los personajes de mis libros. Entonces, creía en la reencarnación: la vida era estimulante, muy corta y, por tanto, convenía repetir.
Esta observación excesiva requería ser interpretada y manifestada, lo que me resultaba fácil puesto que tenía devoción por las palabras y prefería las raras o las que no entendía lo que querían decir. En cuanto escuchaba una acepción nueva, buscaba el significado en el diccionario y, si el sonido me gustaba de manera especial, lo repetía una y otra vez hasta que dejaba de tener sentido. Coleccionaba palabras, igual que cromos, mis amigos.
21 La Cometa: La sombra
Enviado por Administrador el Lun, 28/02/2022 - 11:34.Nosotros tras nosotros mismos escondidos.
Sería menos terrible un asesino oculto
en nuestra habitación.
Emily Dickinson
Relato incluido el libro: La sombra y otros relatos, libro de Amalia Hoya que se puede adquirir por internet y en la Librería Malú de Béjar
Ella era infiel, lo sabía desde hacía tiempo. Apenas me tendía en la cama y apagaba la luz mi sombra me abandonaba. A pesar de la oscuridad, percibía que se arrastraba sobre la alfombra y escapaba por debajo de la puerta o atravesaba la ranura de la ventana; reptaba entonces por las paredes de los edificios y, alargada por la luz de las farolas, pronto conseguía alcanzar el tejado de las casas vecinas. Oteaba desde allí la ciudad, escenario de sus experiencias futuras y, luego, se descolgaba veloz hasta la calle para adaptarse al paso de algún caminante solitario.
Acurrucado entre las sábanas, imaginaba que mi sombra se deslizaba por balcones entreabiertos y espiaba el baño de alguna muchacha hermosa; situada a espaldas de la joven, aspiraría el aroma de los cabellos, del jabón, del agua y al fin, se licuaría en el líquido perfumado y desaparecería entre los muslos de la dama.
20 La Cometa: París. Una historia de tejados y nubes
Enviado por Administrador el Jue, 20/01/2022 - 14:43.Relato publicado en la revista anual ESTUDIOS BEJARANOS (2021)
La rehabilitación integral llevada a cabo durante el segundo imperio (1852 – 1870), por el barón Haussmann y auspiciada por Napoleón III hizo de París la ciudad de la armonía. El proyecto afectó a edificios, fachadas, calles, bulevares, zonas verdes, monumentos, mobiliario urbano, alcantarillado y todo tipo de equipamientos, tanto en el centro de París como en la periferia, y logró transformar el conjunto de calles medievales, estrechas e insalubres en las que apenas se podía circular, en una urbe moderna de grandes avenidas, amplias plazas y edificaciones de altura idéntica y de un estilo arquitectónico que debía ajustarse al modelo previamente establecido. El proyecto fue criticado en la época por su coste elevado, pero es evidente que convirtió a París en una ciudad hermosa e inconfundible, dotada de gran personalidad y encanto, que no deja indiferente a nadie, y con la que todos soñamos un poco ya que, sin duda, hay que visitar al menos una vez en la vida.
19 La Cometa: Carta al cuarto Rey Mago
Enviado por Administrador el Jue, 09/12/2021 - 10:47.Querido, Amancio
Me llamo Carolina y soy una niña de ocho años. Vivo en Béjar, una ciudad muy bonita de la provincia de Salamanca. La Navidad acaba de empezar y mamá me ha dicho que escriba la carta a los Reyes Magos, Melchor era el que más me gustaba, pero este año prefiero escribirte a ti porque eres mi cuarto rey mago. Mamá dice que has hecho un reino de la nada y ella nunca miente. Y sé que es verdad porque me llevó a Salamanca a visitar una de tus tiendas donde me quedé con la boca abierta viendo la ropa tan bonita, cosas especiales para la casa y la decoración navideña, no sabía que pudieran ser tan elegantes las mesas en las que se celebra la Navidad. Me volví loca al ver juguetes (me he enamorado de una cocinita) y, sobre todo, me chiflaron los adornos del árbol. En casa no tenemos dinero, pero yo estaba tan contenta, que mamá no tuvo más remedio que comprar dos lunas de cristal de espejo y las hemos colgado en el árbol. Flipa ver cómo reflejan las luces de las velas y, cada vez que paso al lado, me gusta mirarme en ellas. La Navidad es mágica y tú consigues que sea muy especial.
18 La Cometa: De escritores y sastres
Enviado por Administrador el Jue, 18/11/2021 - 11:28.Amalia Hoya
Cedro es una institución española que protege los intereses de los escritores rastreando las redes en busca de plagios y piraterías y, recientemente, ha clausurado una página dedicada a las descargas ilegales de libros. De este hecho surge mi reflexión. Tengo sensación de que algunas personas no se dan cuenta de que escribir requiere inventiva, aprendizaje, el tiempo mínimo de uno o dos años de trabajo, si no más, y ganas de embarcarse en la aventura; por supuesto, siempre que el libro esté bien escrito y documentado y no se trate solo de un producto de marketing, pensando en el beneficio del mercado literario y escrito a la carta.
El escritor, además de imaginación, necesita conocimientos, capacidad para estructurar y ordenar las ideas y horas de investigación que eviten las incongruencias o falsedades en sus textos. Sin embargo, después de tanto esfuerzo, hay quien pretende que el autor regale sus creaciones como si fueran caramelos, sin darse cuenta del desprecio que representa para su trabajo. Y no es que el autor se niegue a regalarlo, al contrario, lo hará con generosidad por voluntad propia, no siempre que publique una novedad, y a pesar de que, a veces, no reciba ni las gracias. Tampoco pretende hacerse rico vendiendo su obra, objetivo por otro lado inalcanzable y utópico, sino que el único deseo es que valoren su ocupación igual que cualquier otra y obtener una pequeña recompensa. No obstante, lo más triste es que lo descarguen gratuitamente de estas páginas piratas y, ni siquiera regalado, lo lean.







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