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Retratos del PGOU
Hay hechos que tienen la potencialidad de que los actores que los originaron, los cómplices que los permitieron, los posibles beneficiarios y los partidos que tienen que posicionarse se retraten ante ellos. Es lo que está pasando con el nuevo PGOU.
Ahora mismo hay un sinfín de declaraciones variopintas que más que clarificar intentan liar más la madeja. Cojamos el último cabo de esta madeja para desenmascarar algunos engaños.
Uno de los mejores medios que suelen usar los políticos para salir de trances incómodos, es hacer una afirmación exagerada que se pone en boca del que disiente de ellos para luego usarlo como argumento. Un ejemplo es la última nota de prensa del sin par equipo de gobierno que dice que hay “informaciones vertidas por algunas personas en las que se aseguraba que el equipo de gobierno tenia planteado derribar esa barriada”. Habría que enseñar a estos aprendices de gobernantes, que todo aquello que se pone en un documento público que va a ser norma para el urbanismo de Béjar tiene sus consecuencias.
En el barrio de los Praos el PGOU introduce dos planos, uno de la situación actual y otro que refleja la nueva ordenación que el gobierno de este Ayuntamiento quiere para ese barrio. Para llegar a la nueva ordenación pretendida por el Ayuntamiento únicamente hay una vía, derribar las viviendas actuales y construir las nuevas, se haga de una vez o de once, en dos años o en veinte. Negar esto es simple y llanamente mentir. En la justificación de esta intervención el PGOU dice: “La tipología de estas edificaciones, de escasa calidad constructiva y condiciones higiénicas…”, es de suponer que el Ayuntamiento quiere arreglar tal insalubridad, construyendo un barrio nuevo.
El mismo comunicado dice más adelante: “…en ningún caso este plan recoge el derrumbe de 300 casas, ni la prohibición de cambiar ventanas, ni tirar tabiques ni hacer actuaciones de mejoras de las viviendas”. En el asunto del derrumbe como ya he explicado, simplemente mienten, a no ser que hayan descubierto el método de construir una edificación nueva en el espacio que ocupaba una anterior sin tirar esta última.
Y en el caso de las reformas, es cierto que el PGOU no prohíbe tal cosa, lo prohíbe el artículo 64 de la Ley de Urbanismo de Castilla y León que dice:
“Declaración de fuera de ordenación
1.Los usos del suelo, incluidas las construcciones e instalaciones, que siendo anteriores a la aprobación definitiva del planeamiento urbanístico, resultaran disconformes con las determinaciones del mismo, podrán ser expresamente declarados fuera de ordenación. En particular, se declararán siempre fuera de ordenación aquellos usos emplazados en terrenos que en virtud del nuevo planeamiento urbanístico deban ser objeto de cesión o expropiación, o en construcciones o instalaciones para las que se haya dispuesto expresamente su demolición.
2.En los terrenos que sustenten usos declarados fuera de ordenación, no podrá autorizarse ninguna obra, salvo las necesarias para la ejecución del planeamiento urbanístico, y en tanto éstas no se acometan, las reparaciones estrictamente exigibles para la seguridad y la salubridad de los inmuebles. No obstante, podrán autorizarse excepcionalmente obras parciales de consolidación, cuando falten más de ocho años para que expire el plazo fijado para la expropiación o demolición del inmueble, o cuando no se hubiera fijado dicho plazo. Cualesquiera otras obras serán ilegales, y ni ellas ni las autorizables podrán producir incremento del valor de la expropiación.
3.Los usos del suelo citados en el número uno y que no se declaren expresamente fuera de ordenación, se considerarán usos disconformes con el planeamiento urbanístico. En los terrenos que sustenten estos usos, podrán autorizarse obras de consolidación, así como los aumentos de volumen y cambios de uso que permitan las determinaciones del nuevo planeamiento.”
Resumiendo, sólo las casas cuya planta no ocupe espacios públicos de la nueva ordenación, podrán no ser declaradas fuera de ordenamiento, todas las demás tendrán que ser declaradas fuera de ordenamiento, y eso supone, queridos gobernantes, que todas las obras que excedan el propósito de salvaguardar la seguridad y la salubridad de los inmuebles, SON ILEGALES. (Hago notar en este punto que si miramos el plano de las edificaciones propuestas, se ve claramente que ha sido diseñado para que el máximo de las casas actuales estén situadas en todo o en parte en espacio libre público, ¡con dos cojones!). Id aprendiendo, abnegados ediles que una cosa es el PGOU y otra las consecuencias que de él se derivan, que son las que acabo de presentar. El equipo de gobierno que ha encargado y presumiblemente no leído este PGOU, ya se ha retratado conjuntamente, son el “Camarote de los Hermanos Marx”, hacen propuestas cuyos efectos desconocen, hacen declaraciones que contradicen los hechos y las normas aplicables y acusan a los demás de mentir, mintiendo.
En este sainete también participan los que, contra toda lógica y sentido común defienden lo indefendible, un PGOU que innecesariamente duplica el suelo urbano de una ciudad que tiene muchos déficits, pero no ése y que no tiene perspectivas de un crecimiento poblacional tan significativo que lo justifique. Este grupo lo forman el séquito que acompaña a todo grupo que tiene poder, militantes acríticos, estómagos agradecidos, constructores y gente sin memoria que ha olvidado en pocos meses que el tsunami urbanizador que este país ha sufrido es el que ha hecho que nuestra crisis sea mucho más profunda que en otros países. Éstos son “la clac, los palmeros, los pelotas y los paniaguados”.
Para no aburrir, terminaremos con otro retratado, el “Oportunista”. Este último es el ínclito Alejo. El oportunista se sube a trenes que ya están en marcha. Este personaje que sería inverosímil en una obra de ficción, existe en la realidad. No sé si será por la edad pero va perdiendo reflejos y últimamente coge los trenes con las puertas ya cerradas y verdaderamente no queda muy lucido, “rescolgao” en el estribo del último vagón. El oportunista tiene un defecto, le puede el anhelo de colgarse medallas, por eso dijo que el actual PGOU es deudor en un 90 % del que encargó en su día el Partido Popular. Bien está saber que asume, en tan alto porcentaje, la responsabilidad de esta salvajada urbanística que es el nuevo PGOU, descargando de responsabilidad al PSOE, que es responsable del 10% restante, es lo que tiene la verborrea irreflexiva (esta última afirmación es un juego lógico, porque el PP fue 100% responsable de su PGOU, igual que el PSOE lo es de éste).
Para terminar, aviso sobre el peligro de fijarnos únicamente en actuaciones singulares de este PGOU, olvidando el desmedido e injustificado Plan en su conjunto, por eso sería bueno que cada vecino que presente una alegación en aquello que le afecta, la acompañe con una alegación a la totalidad, pensemos en Béjar globalmente.
Francisco María Otero
(31/03/2010)
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