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Refugios Climáticos Bejaranos (RCB)2: El Parque Municipal
El Parque municipal
El Parque municipal
El actual templete“El Parque Municipal de la Corredera se creó en 1881 sobre una extensa alameda de trazado irregular que ya existía en el siglo XVIII (aparece en la Vista de Béjar de Ventura Lirios, de 1727), flanqueada en su lado Norte por un paseo denominado “El Salón” (anterior a 1867, pues así consta en el plano de Coello de esa fecha) o “Paseo Viejo” (según el Plano de Calvet, de 1883, donde aparece ya el nuevo Parque Municipal). Su primitivo trazado difiere poco del actual: un enorme rectángulo dispuesto de Este a Oeste con un paseo central más ancho rematado en plazuelas semicirculares, otro paseo transversal que corta al primero en una amplia rotonda (todo ello con hileras de plátanos, en buena parte procedentes de viveros de Zaragoza), más un circuito perimetral y otros dos paseos interiores paralelos al principal (con hileras de castaños indios). El cuidado de este parque decimonónico se confió a un jardinero llamado Gasamié.”
Este párrafo está extraído de un artículo de José Muñoz, https://bejar.biz/node/3027 publicado en este semanario en 2007, contra la “zonificación” que realizó el entonces alcalde Cipriano Gonzalez, teniendo a Elena Martín como concejala de Medio Ambiente.
A pesar de esa zonificación, que hay que reconocer que muchos padres y niños alaban, el Parque, que conserva una buena parte del trazado original y con árboles que son más que centenarios, es otro de los refugios que los bejaranos y visitantes utilizan cuando aprieta la calor. Sus bancos están abarrotados de personas que pasan allí las horas conversando, leyendo o simplemente dejando pasar el tiempo.
En el mismo se organizan también mercadillos, los conciertos de la banda municipal, que últimamente brillan por su ausencia y todo tipo de eventos y ferias.
Recordemos que en tiempos del alcalde Pedro Carbajo, quitaron el antiguo templete y lo sustituyeron por una espantosa marquesina, que cubrieron posteriormente con un estupendo mural del colectivo Goteras, que más tarde fue sustituido por el actual de Ricardo Martín Vázquez.
Mas tarde siendo alcalde Alejo Riñones, quitaron la fuente que había sustituido al templete y pusieron el templete actual.
Echo de menos el suelo de tierra que había cuando era niño, el seto de aligustre que lo rodeaba y la reja de hierro con puertas que lo protegía.
A pesar de todo sigue siendo el centro de la ciudad y un lugar donde ir a refugiarse del calor.
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Por alusiones: ayer mismo mostré al público de El Barco de Ávila cinco planos históricos de la zona de nuestro parque de la Corredera entre 1864 y 1883, en el contexto de una charla sobre una veintena de jardines situados en la vera de la sierra (Cordillera Central) con suficiente antigüedad, valor e interés como para aspirar al reconocimiento institucional de jardines históricos (de hecho, cuatro de ellos ya lo son). En algún momento podré aportar más al conocimiento de este jardín público cuyos ejemplares arbóreos se acercan a una edad de 150 años (prometido queda).
También participé en la realización del mural de Goteras, pues el diseño que se llevó al muro era mío, aceptado por el resto de miembros del colectivo, y anduve dándole a la brocha con todos ellos y con algunos voluntarios que se sumaron a la movida, siempre con la música de El último de la fila o sus antecedentes (Los burros, Los rápidos) como banda sonora y con los bocatas de panceta y los botellines de Mahou que nos ponía Mario (Pic-Nic) en los ratos de descanso.
La calificación de "horrible" para la concha de hormigón yo la pondría en cuestión; es cierto que se trata de un elemento ajeno al trazado original del parque (a costa de cuatro espléndidos plátanos de sombra, por cierto), pero también lo es que constituye un ejemplo interesante, aunque tardío, de arquitectura racionalista, uno más que sumar al elenco de este tipo de arquitectura en Béjar, con la cercana Gasolinera Bernal como primer y valioso ejemplo. En mi opinión, y creo que algo entiendo de jardines, se debería conservar la concha y darle el mayor uso público posible, pero también recuperar el trazado original de 1881: trasladar las áreas de diversión infantil a otros lugares (hice mi propuesta por escrito en 2007, pero ni puñetero caso), trasladar ciertos elementos conmemorativos a otra parte, retirar chatarra en forma de carteles informativos y fuentes de hierro impropias, reponer el arbolado perdido, retirar los estanquillos de cemento, reponer los setos de evónimo (no eran de aligustre), las plantaciones florales regulares y hasta el firme de tierra del paseo central (como se mantiene en muchos otros parques y jardines de España y resto de Europa). En definitiva, recuperar lo que plantaron nuestros abuelos como homenaje a ese arbolado de sombra que ellos apenas pudieron disfrutar y hoy constituye uno de los mejores refugios locales para sobrellevar las olas de calor en la ciudad.
José Muñoz Domínguez
Tal vez no sea muy acertado el calificativo de "espantosa" para la marquesina ('concha' en opinión del experto) de marras. Quizás si se recuperase el antiguo y original mural ganaría significado y podría ser considerada y catalogada como un ejemplo de arquitectura brutalista ('racionalista' en opinión del experto) a lo Le Corbusier. Esas cosas que alguien pintó últimamente para nada son coherentes con el estilo arquitectónico de la obra citada y son las que propician que para no pocos paseantes bejaranos se trate de una espantosa marquesina. Aquí también podría intervenir el nuevo ayuntamiento.
No se trata de una marquesina, sino de una verdadera concha acústica en la línea de las proyectadas por Oscar Niemeyer en las mismas fechas (con buenos ejemplos en Brasil como el del Memorial Maria Aragao) y con algún ejemplo español como La Concha de Alicante. Para el caso bejarano podríamos utilizar otros nombres, como auditorio al aire libre, pero nunca el de marquesina por cumplir funciones muy concretas en relación con la proyección del sonido, nada que ver con las funciones habituales de las marquesinas: cobijo para resguardarse de la lluvia o el sol (es evidente que también se puede utilizar como marquesina, pero no lo es). En cuanto al contexto estilístico, ciertamente cabría situar esta concha bejarana en el brutalismo (tanto por sus materiales como por su cronología), pero no olvidemos que ese movimiento es directo heredero de la arquitectura racionalista de los años 20 y 30, incluso 40, desarrollado en España más tardíamente a pesar de arquitectos pioneros como Fernando García Mercadal (que, por cierto, trabajó en proyectos para nuestra ciudad). Tampoco es errado citar a Le Corbusier, uno de los padres del Movimiento Moderno o Racionalismo, pero, sobre todo, en relación con la última etapa del franco-suizo (décadas de los 50 y 60). Mi interés por relacionar la concha del parque con una genuina arquitectura racionalista, como la de la Gasolinera Bernal (obra de Francisco Gil González anterior a 1939), tiene que ver con un empeño personal por poner en valor las muestras de arquitectura contemporánea en Béjar, en sentido amplio, a través de la obra de los citados García Mercadal y Gil González, pero igualmente de otros como Eduardo Lozano Lardet (naves de THESA) y Francisco de Asís Cabrero Torres Quevedo (Barrio de Los Praos), entre otros menos conocidos. También cabe relacionar la concha del parque con la visera de hormigón del campo de fútbol Mario Emilio, de la que sólo se conserva una de sus "tejas", pero tan parecida en su origen, aunque a menor escala, con la tribuna del hipódromo de la Zarzuela, proyectada por Eduardo Torroja a principios de la década de los 40 (en este caso con funciones de resguardo más que de acústica) e incluso, por sus materiales y técnicas, pero no en lo funcional, con las cubiertas en bóveda de hormigón que tuvo la nave más reciente del Tinte del Duque (Tinte de Gutiérrez, vergonzosamente derribado en 2000-2001) y todavía se conservan en las fábricas de Gómez-Rodulfo y Manufacturas, asumidas por contratistas locales como Martínez Llopis, a su vez relacionados con el ingeniero Martín Alonso, autor del proyecto y dirección de obra del embalse de hormigón de Manufacturas. En este momento desconozco la autoría del proyecto de la concha acústica del Parque de la Corredera, pero sería interesante seguirle la pista. En cuando a mi propuesta para el mural de Goteras, quiero añadir un par de cosas: la concebí como reflejo del ambiente de paseo del mismo parque y para recuperar, hasta donde fuera posible, las masas verdes de los plátanos que se perdieron por la construcción de la concha; también fue intencionado el uso del fondo de hormigón original para los huecos entre manchas de hojas y figuras, así como la silueta de los músicos en la parte inferior, de tal forma que el colorido "pop" de la composición se pudiera integrar sin demasiada estridencia con la arquitectura desnuda de la obra. Si ahora me pidieran opinión sobre ese asunto, mi respuesta sería retirar toda la pintura y respetar la concha en su sencillez geométrica y material, sin ningún mural adjetivo e innecesario.
José Muñoz Domínguez
"ESTUPENDO MURAL DEL COLECTIVO GOTERAS" debería ir en mayúsculas ya que la definición es perfecta.
El esplendor, la frescura que se respiraba hace años en el parque se ha perdido totalmente.
El templete que se situó en el medio, sustituyendo la fuente que allí había, no puede ser más horrible.
Los bancos de hierro que sustituyeron a los de madera, fatal.
Todo ello y otras de un alcalde que despilfarró en actuaciones inútiles el dinero de esta ciudad.
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