Bajo licencia de Creative Commons.
Quizás, algún día será posible
Población de Béjar Alberto Segade Illán
Béjar.biz cumple veinte años, felicidades Sr. Editor. Llegar a cumplir esta edad siempre es algo digno de celebrar para un medio de comunicación, sobre todo si la criatura ha crecido con salud. Lo que se demuestra al comprobar que, en sus más de cincuenta secciones, podemos encontrar un copioso archivo de informaciones, noticias, opiniones, propuestas, manifiestos y escritos de toda índole y color, incluidos sesudos estudios especializados, que, en su mayor parte, han generado prolongados debates a través de comentarios por parte de los lectores; todo ello fundamentado, como es lema de esta cabecera, en el pensamiento y la reflexión sobre Béjar y su comarca. Cito textualmente: “En Béjar.biz caben todas las tendencias políticas, sólo nos mueve el amor a nuestra ciudad y el deseo de promover una recuperación de la misma, para llegar a convertirla en una ciudad próspera, en la que habitan ciudadanos que se esfuerzan por labrar su propio futuro”.
Considero, por consiguiente, que uno de los objetivos fundacionales de este periódico digital ha sido cumplido con creces (porque está claro que hemos pensado y reflexionado abundantemente durante las últimas mil cuarenta semanas) generando, además, un voluminoso registro en el que se conservan multitud de referencias de interés para cualquier persona que se interese por el pulso vital de nuestra ciudad.
Este profuso bastimento de reflexiones y propuestas sobre Béjar, sin embargo, no parece haber contribuido demasiado al propósito de promover una recuperación que la convierta en una ciudad próspera, como expondré a continuación. Pero, antes, creo oportuno señalar que, seguramente, una de las razones por las que no se ha cumplido este objetivo, no ha sido, como hemos visto, la falta de propuestas por parte de este medio; sino la desatención, cuando no el desprecio, a la práctica totalidad de todas ellas. Es decir, que Béjar.biz ha cumplido su cometido en la pequeña porción de responsabilidad que le pueda corresponder ante este fracaso colectivo.
Porque, durante los últimos veinte años, Béjar ha perdido algo más de la quinta parte de su población, ya que, según los datos del I.N.E., tenía, en 2005, 15.063 habitantes, que eran 3.106 más que los del último dato publicado: 11.957 en 2024.
Esto supone que, durante estos últimos cuatro lustros, nuestra ciudad ha venido perdiendo 155 habitantes por año. Este ritmo de descenso dobla al que corresponde a los treinta y cinco años anteriores, desde que Béjar alcanzara en 1970, su máximo oficial de habitantes con 17.949. (Otro dato de interés, como se puede comprobar en el gráfico que adjunto, es que, ahora mismo, hay menos residentes en Béjar que hace siglo y medio, cuando esta ciudad vivió su periodo más exitoso. También podemos observar que, tras el `subidón´ de 1857, vino una fuerte caída, perdiéndose casi la tercera parte de la población en las décadas siguientes).
Al paso del descenso de población, Béjar ha visto como, desde 2005, se cerraban, talleres, hoteles y otros establecimientos hosteleros y comerciales. Tengo notas, gráficos, estadísticas y apuntes que reflejan datos negativos en este periodo en casi todas las variables socioeconómicas referidas a Béjar, pero opto por descartarlas para no abundar en una cuestión que la ciudadanía puede comprobar con sus propios ojos.
Sin entrar en detalles, observamos que casi todos los problemas que teníamos pendientes de solucionar permanecen igual, o peor, que entonces, añadiéndose otros nuevos, de particular enjundia y quebranto para las arcas municipales y otros sectores sociales. Por poner un ejemplo, las noticias que ahora se suceden sobre el mal funcionamiento de los servicios municipales, no tenían apenas reflejo en la hemeroteca de hace veinte años.
Habrá, de todos modos, quien me tilde de catastrofista, porque, en el fondo y, según su opinión, las cosas no están tan mal, ni todo ha sido tan negativo en el balance de estas dos décadas. En parte tendré que darle la razón, ya que ha habido muchas sombras pero también alguna luz. Aun así, la cuenta final, que es lo que importa, resulta ser insostenible.
No. Béjar no ha prosperado a lo largo de estos últimos veinte años. Más bien, todo lo contrario y, si buscamos a los `ciudadanos que se esfuerzan por labrar su propio futuro´ tendremos que analizar la estructura de esas cifras menguantes de población que antes hemos apuntado, donde encontraremos que, según los últimos datos publicados, casi la mitad es mayor de 55 años (el 47´1%); entre 25 y 55 años se encuentra el 34’2% y tan sólo el 18’7% tiene menos de 25 años. Una pirámide poblacional totalmente invertida.
Otro dato relevante. En febrero de 2025, el número de afiliados a la S.S. fue de 2.532 y el número de desempleados, 779; el resto, 8.646 personas, son menores de 16 años, población inactiva o pasiva, este último grupo representa el 72´31% de la población total, casi las tres cuartas partes. También hay que considerar que, en el grupo minoritario de los trabajadores en activo, una porción importante está compuesta por funcionarios de nivel estatal, autonómico, provincial o local. Estas circunstancias implican que un porcentaje muy mayoritario de la ciudadanía bejarana tiene, en mayor o menor medida, solucionado su futuro sin cambiar absolutamente nada.
Aproximadamente el veinte por ciento de las personas censadas en Béjar se encuentran en el trance de decidir si merece la pena construir (o seguir construyendo) su proyecto de vida en Béjar, o en cualquier otro lugar que le ofrezca mejores perspectivas. Aquí no hay datos ni previsiones oficiales, pero, lamentablemente, por lo que estamos comprobando con nuestros hijos y nuestros nietos, la elección de la mayoría está prácticamente decidida de antemano.
Podría deducirse de todo lo anterior, que Béjar puede acabar convirtiéndose (con las cifras negativas que se repiten año tras año) en una gran residencia de pensionistas, asistidos por funcionarios dedicados a las tareas administrativas y prestación de servicios, que son visitados por sus familiares en Navidad, Semana Santa y verano (Una posibilidad que, de todas formas, no tendría que ser necesariamente ominosa, si se hicieran las cosas bien). El problema es que, con las cartas que tenemos en la mano, las alternativas para que los más jóvenes se queden y puedan venir algunos otros más, estarían a la espera de que alguien se decida a hacer que fructifiquen. (Vuelvo a recordar todas las propuestas publicadas por Béjar.biz a lo largo de su trayectoria editorial).
Ante este sombrío panorama, nuestros representes electos, cuya función principal ha de ser organizar la prestación de los servicios públicos, espolear el mejor aprovechamiento de todos los recursos que tenemos a nuestro alcance y resolver los problemas sociales y económicos de manera efectiva y eficiente, generando un impacto positivo en la sociedad. Parecen haber abdicado de estos principios de la `buena política´, para participar en uno de los periodos más convulsos y complicados que se recuerdan en el gobierno de la ciudad. A las puertas de una moción de censura y tras dos años de nefasta gestión municipal, (lo que ha agravado en gran medida la situación) los nuevos proyectos, la planificación a medio y corto plazo y los posibles planes de actuación, quedan relegados ante la controversia estéril y el debate político.
El resto de entidades ciudadanas, contagiado (en mayor o menor medida) por el insano efluvio de la mala política, ha contribuido poco a enderezar el rumbo, aunque, como precisé antes, ha habido excepciones muy positivas que merecen ser reconocidas, pero que no han bastado para contrarrestar el balance negativo.
Podría ser, no obstante, que el inminente cambio en el Ayuntamiento, provocado por un estado límite de la tesitura, que obliga a la toma de urgentes medidas sin mayor dilación o vacilación; conduzca a un punto de inflexión en nuestra dinámica de decadencia galopante. Ojalá que sea así, porque el vaso hace tiempo que se ha desbordado y puede ser una de las ultimas balas que nos quedan en la recámara.
Para ello será necesario, de entrada, que todos los actores rebajen el tono, aplaquen sus agravios y renuncien a sus egos e intereses personales. A continuación, que se pongan a trabajar de manera acreditada, esforzada y leal para reconducir el rumbo errático de la nave. Unas actitudes y comportamientos que no han sido habituales en Béjar durante todo este tiempo pasado, pero que, en este crucial lance, son de obligado acatamiento.
Concluyo. No tenemos apetito para comer tarta ni motivos para celebrar nada. Pero muchos más que hace veinte años para perseverar en el espíritu fundacional de este semanario digital, que es convertir a Béjar en una ciudad próspera, en la que habitan ciudadanos que se esfuerzan por labrar su propio futuro. Quizá, algún día será posible.
Alberto Segade Illán. 24 de julio de 2025.
- Algún día no explicarán
hace 6 horas 33 mins - A Leonardo da Vinci se le
hace 15 horas 55 mins - El mundo del toro vive
hace 1 día 3 horas - Pues que vivan los toros,que
hace 3 días 21 horas - No puede ser.Esta noticia
hace 3 días 21 horas - Sigue usted confundiendo el
hace 3 días 22 horas - Como vecina de El Tejado y
hace 4 días 6 horas - Tiene usted descolocadas las
hace 4 días 7 horas - Ah, y los toros también
hace 4 días 7 horas - Inhumano es lo que se lleva
hace 4 días 10 horas




Ja ja ja
Enviar un comentario nuevo