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El Pleno del Ayuntamiento aprueba los Presupuestos para 2026
En la mañana de hoy 9 de diciembre de 2025 el Pleno del Ayuntamiento de Béjar, en sesión extraordinaria, ha aprobado por mayoría absoluta los presupuestos para el año 2026.
Después de más de dos años durante los cuales el anterior equipo de gobierno ha sido incapaz de elaborar y presentar una propuesta, son estos los primeros presupuestos de la legislatura 2023-2027. Unos presupuestos basados en el consenso necesario entre distintas sensibilidades y diferentes visiones políticas, pero con un objetivo común: el bienestar de las bejaranas y bejaranos, y la voluntad de luchar por su presente y por su futuro.
Agradecemos desde el Grupo Municipal Socialista al portavoz de Tú Aportas y las dos concejalas no adscritas su voluntad de diálogo, su generosidad y su compromiso para lograr la elaboración del proyecto que hoy se ha aprobado.
En estos presupuestos se afronta la subida salarial del personal municipal acumulado en estos dos años, y que supone al menos un diez por ciento de incremento en las partidas de gastos de personal, partidas que acumulan un porcentaje muy elevado del presupuesto total. No obstante, este proyecto refleja un esfuerzo de contención en el gasto, mediante la racionalización de las plazas de personal presupuestadas.
El esfuerzo que supone sacudirnos el lastre de estos dos años de desidia e inacción no condiciona nuestra voluntad de seguir apostando por una ciudad con futuro. Un futuro asentado en un urbanismo racional y sostenible. Para ello contamos con una partida de 40.000 euros con la que empezaremos a abordar la revisión del Plan especial de protección del conjunto histórico.
Queremos que Béjar se asiente como destino turístico. Entendiendo la oferta turística como una oferta global, que contemple elementos culturales, museísticos, patrimoniales, deportivos y de ocio. Seguimos realizando una importante apuesta por la realización de eventos deportivos, ya que la experiencia nos ha demostrado que consiguen acercar a nuestra ciudad a un elevado número de personas.
Además, aumentamos partidas presupuestarias como la destinada a la celebración del Corpus Christi, fiesta de interés turístico internacional, que aumenta de 18 000 a 25 000 euros. Es necesario asumir por un lado el aumento de costes y por otro la necesidad de invertir en esta fiesta tradicional, histórica y popular que cuenta con el voluntariado de
tantas y tantas personas de Béjar
Mantenemos nuestra apuesta por una oferta cultural completa y variada, con actuaciones en distintas instalaciones museísticas o apoyando iniciativas como el festival de Blues o el Abejarock, que se han consolidado como elementos característicos de nuestra ciudad, y apostamos por la posibilidad de realizar otros eventos alternativos que pongan nuestra ciudad al nivel del cosmopolitismo que ya merece.
Con estos presupuestos volvemos a ser referencia para nuestra Comarca. Para ello mantendremos servicios como el autobús (el año próximo contaremos con un nuevo vehículo) o la Escuela de Música. Iniciaremos una adecuación del Parque de la Corredera, además de continuar con la renovación del mobiliario de parques y jardines, con una partida dotada con 50.000 euros.
La infraestructura deportiva de La Covatilla seguirá siendo un elemento fundamental en el desarrollo de nuestra ciudad. Planteamos una inversión de más de un millón de euros en sus instalaciones, para potenciar tanto la Estación de Esquí como para desarrollar actuaciones tendentes a fomentar la desestacionalización de su actividad.
Dentro de la importancia que queremos darle a nuestras montañas, incluimos además partidas destinadas a ponerlas en valor y promocionarla para potenciar los eventos relacionados con la Sierra de Béjar y con el entorno natural. Incorporamos una partida que posibilitará la realización de la semana de la montaña, una riqueza que pretendemos poner
en valor y dejar de dar la espalda desde la ciudad.
Se retoman, fortaleciendo la participación ciudadana, los presupuestos participativos desgraciadamente olvidados en estos dos últimos años, poniendo a disposición de la ciudadanía la cantidad de 100.000 euros para que sean las bejaranas y los bejaranos quienes decidan sobre el destino de su inversión.
Mantenemos la importancia que tiene la colaboración con las entidades del tercer sector que tenemos en Béjar, sin disminuir las partidas destinadas a los convenios de colaboración. Además, seguimos incluyendo partidas para la financiación del material escolar y de ayuda a las familias.
Aumentamos la colaboración con la Universidad de la Experiencia, tan necesaria en nuestra ciudad. Se incorporan partidas nuevas como la que permitirá colaborar con la Universidad de Salamanca para la realización de congresos científicos en nuestra ciudad.
De la misma manera aumentamos las partidas de colaboración con la UNED para contemplar la posibilidad de aumentar la oferta de cursos en Béjar.
Tras dos años para olvidar, esperamos que estos presupuestos ayuden a reencontrar la senda de la actividad y de la apuesta por el futuro de nuestra ciudad. Esperamos contar para ello con la ayuda de otras administraciones, y el compromiso de todas las fuerzas políticas.
Béjar, 9 de diciembre de 2025
Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Béjar
| Adjunto | Tamaño |
|---|---|
| MEMORIA_PPTO_2026.pdf | 317.57 KB |
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Supongo que el documento que contenga los presupuestos municipales recién aprobados será más amplio y detallado que el PDF de seis páginas adjunto a la nota de prensa, porque quizá se podría comprobar si hay alguna partida específica para el mantenimiento del BIC-Jardín Histórico El Bosque; de lo contrario, sólo cabe entender que el nuevo equipo de Gobierno sigue los mismos pasos que el anterior, es decir, no hacer ni el huevo. Sí que se incluye una partida específica –y escuálida– para una intervención en el parque de La Corredera sobre la que no se da ninguna pista: ¿será para recuperar el diseño y aspecto original de este verdadero jardín histórico bejarano creado en 1881, o quizá para seguir introduciendo usos ajenos a sus funciones, como el parque infantil (ocurrencia de la etapa de Cipriano González como alcalde) o la cancha verde pistacho del sector noreste? Mordisco a mordisco, pronto no quedará gran cosa de este parque centenario: ¿a nadie le importa?
Y ahora también les da por las montañas: no conformes con desestacionalizar el uso de La Covatilla (como si no fuera suficiente con destrozar la sierra sólo en invierno, a menos perder), se lanzan ahora a promocionar la presión turística sobre otras áreas de montaña de nuestra tierra (o sea, llenar el monte de gente, cuanta más mejor, que para eso somos, o queremos ser, "turísticos"). Todo por el turismo, que es la nueva religión.
También se incluye partida para la revisión del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Béjar (se lo juro, ese documento existe). Más allá de poner al día el Plan, que es anterior a las dos leyes de Patrimonio sucesivas que se han promulgado en Castilla y León, algunos nos habríamos conformado con que se cumpliera algo el vigente. No espero que eso suceda con lo que salga de esta revisión, pero en cambio me plantea nuevas dudas: ¿con qué intenciones se pretende revisar el Plan Especial?, ¿será para favorecer la rehabilitación de viviendas y elementos destacados del BIC-Conjunto Histórico de Béjar o quizá para todo lo contrario?, ¿para propiciar la ruina y hacer huecos de aparcamiento, como tanto le molaba hacer a Alejo Riñones?, ¿para dejar manga ancha para renovaciones cutres y recrecidos?
En fin, esperaba algo más de quienes se consideran progresistas.
José Muñoz Domínguez
Los niños también son usuarios del parque municipal, vivimos en 2025 y no en 1881. Está bien recuperar espacios históricos con rigor, pero sin dar la espalda a las circunstancias del momento concreto en el que vivimos, a la sociedad actual y sus necesidades. El uso principal de un espacio público como es un parque es ese, ser usado por la población en toda su extensión, de forma recreativa y en el momento histórico que nos toca vivir. Cuidémoslo, démosle usos respetuosos, pero recuerda que no estamos en el siglo XIX ni vamos a caballo por Béjar.
Amputar una octava parte de un parque histórico con más de 144 años de existencia para que jueguen los niños no me parece una opción razonable: ¿qué tal si dedicamos esa misma proporción en las iglesias bejaranas para que los críos puedan jugar a gusto y a cubierto los días de frío y lluvia? Siguiendo su argumentación, le parecerá una idea estupenda, muy del siglo XXI frente a esas antiguallas del siglo XIII-XVI, ¿no?
Tengo buenos recuerdos de ese mismo parque, siendo niño, cuando podíamos jugar en él sin necesidad de destrozarlo como se hizo a partir de 2002, y no hablo de 1881 (¡no soy tan mayor!), sino de la década de 1970: ¿por qué los críos de entonces podíamos jugar en ese mismo espacio sin necesidad de amputarlo? El viejo parque de La Corredera, con sus plátanos centenarios, puede acoger usos puntuales del siglo XXI, claro que sí: ferias y mercados, hinchables, conciertos, manifestaciones, eventos colectivos de todo tipo, pero su integridad debería quedar salvaguardada porque, al igual que las iglesias medievales, es parte de nuestro Patrimonio, y ese valor está por encima de otras contingencias.
Por cierto, cuando la amputación todavía estaba en proyecto y no se había cometido el "parquicidio", me tomé la molestia de preparar y publicar una propuesta alternativa para crear una zona de juegos infantiles en la plaza de José Lidón. Por tanto, había opciones para crear espacios de juego infantil y evitar destrozar este parque histórico, de modo que se mantuviera su valor y sus principales cualidades durante ese confuso siglo XXI recién estrenado.
José Muñoz Domínguez
El parque infantil que se realizó a principios de los 2000 no alteró en nada los elementos vegetales y espacios ajardinados del parque del s.XIX, simplemente porque ese parque original no existía y ya había sido alterado en numerosas ocasiones durante todo el s.XX. Además, estamos hablado de elementos y estructuras que son de fácil eliminación y sustitución en cualquier momento.
Que los niños disfruten de un espacio como un parque público es totalmente coherente y respetuoso con el sentido para el que se construyó; el recreo de la población. ¿Por qué echarlos o apartarlos? ¿Para que usted tenga un pastiche de parque histórico intocable que no se sabe ni como era realmente en el s.XIX en su origen? Ni con las planimetrías antiguas de la ciudad, muy esquemáticas, se puede reconstruir nada. Solo se ha respetado más o menos el espacio, el emplazamiento físico original. No se sostiene ni siquiera respetar elementos espaciales y arquitectónicos, que ni se conservan y que han ido alterándose según las necesidad y modas de cada momento.
Es más, usted mismo participó y se enorgullece de haber realizado el mural del Colectivo Goteras en la antigua concha de hormigón del parque municipal, un elemento totalmente ajeno al parque decimonónico que ahora tanto defiende. Claro, me argumentará usted el interés arquitectónico del mismo (el tan de moda Brutalismo), pero recuerde que no tiene ninguna protección legal ni está incluido en ningún inventario de interés arquitectónico. Ni tiene uso alguno desde hace muchos años. ¿Nos lo cargamos entonces para inventarnos un parque-jardín que no sabemos ni como era?
Seamos coherentes y serios y no echemos ni apartemos a los niños de nuestros espacios públicos emblemáticos. Para nada creo que 4 columpios atornillados al suelo alteren nada histórico en ese lugar. Insisto, solo el emplazamiento es lo original. ¿Sabe usted lo que hace falta en el parque de Béjar? Agua, la antigua fuente central. No ese templete horroroso que nadie usa.
¡Los niños son vida, son futuro, son ilusión! Todo lo que nos falta en Béjar. Eduquémoslos en el respeto, en el conocimiento del espacio donde viven y de paso les intentamos proporcionar un futuro para que no se tengan que largar de la ciudad. ¡Pues solo nos faltaba! Atacar ahora los pocos espacios urbanos de la infancia que tenemos.
Acabo de demostrar con la experiencia que los niños pueden disfrutar de este parque histórico sin necesidad de destrozarlo: siempre se pudo y se puede seguir haciendo, así que no retuerza mi comentario, porque en ningún momento pido expulsar a los críos de un espacio que es suyo de pleno derecho. Es más, los chavales juegan allí a diario, fuera del área amputada, y no habrá leído ninguna opinión mía en contra: enseñémosles, efectivamente, la importancia de respetar sus derechos y el derecho de todos a disfrutar de nuestro Patrimonio, pues ese uso lúdico infantil no tendría que implantarse a costa de la integridad de un espacio ajardinado centenario, ocupando con columpios, toboganes y suelo de caucho EPDM lo que hasta 2002 era césped, árboles y arbustos (si no le parece que eso sea alterar un parque histórico, le falla bastante el razonamiento). En caso de necesitarse un parque infantil con los habituales juegos y cachivaches, lo razonable era crearlo en un lugar diferente, de ahí mi propuesta para la plaza de José Lidón, de modo que nuestros chavales pudieran tener dos espacios para jugar (uno nuevo con cachivaches y otro antiguo sin ellos) y todos disfrutaríamos de nuestro parque histórico del siglo XIX: un dos por uno en toda regla en vez de un espacio de valor malamente amputado.
Por sus afirmaciones acerca de la evolución del Parque de la Corredera deduzco que no tiene usted ni idea de jardines históricos en general ni de este en particular. Todo jardín histórico, precisamente por su larga existencia en el tiempo, ha sufrido transformaciones y actualizaciones, algunas aportan valor al conjunto (la cocha acústica de hormigón) y otras lo perjudican (los cachivaches infantiles, el suelo de caucho, la cancha verde pistacho, etc.). Lea la Carta de Florencia sobre los Jardines Históricos, suscrita por nuestro país hace décadas, o lo que establece nuestra legislación estatal y autonómica sobre este tipo de bienes y lo entenderá mejor. En la Carta de Florencia, precisamente, se pide desplazar los usos de juego y deporte fuera de los jardines históricos. Por cierto, y al hilo de lo de la concha brutalista, hay bastante literatura jurídica acerca de que un bien cultural lo es de hecho, aunque no lo sea de derecho, y tiempo al tiempo. Pero es que en esto tampoco acierta cuando asegura que este elemento "no tiene ninguna protección legal ni está incluido en ningún inventario de interés arquitectónico", cuando lo cierto es que consta en el Catálogo de elementos protegidos del PGOU, ficha nº 26, calificado con la máxima valoración y rango de protección (PI, Protección Integral, idéntica a la que tiene El Bosque) y se establecen las mismas actuaciones de conservación que las habituales en la legislación de Patrimonio.
Pero sobre todo se equivoca al afirmar que en 2000 ese "parque original no existía", más allá de las transformaciones mencionadas, o que "no se sabe ni como era realmente en el s. XIX en su origen", y todavía lo remacha con lo insuficiente de "las planimetrías antiguas de la ciudad, muy esquemáticas", con las que, asegura, "no se puede reconstruir nada". Deme unas semanas y le demostraré con un artículo exactamente lo contrario: que esas y otras planimetrías, más la fotogrametría aérea, más las fotografías históricas hasta la década de 1970, más diversa documentación escrita, más un inventario de plantas más reciente, más el atento reconocimiento del lugar y sus alineaciones de árboles centenarios permiten conocer y dibujar cómo era el Parque de la Corredera en 1881, información y estado más que suficientes para tomarse en serio su recuperación formal, manteniendo alguna aportación singular contemporánea (la concha acústica) y desterrando usos impropios como el parque infantil. Cuando publique ese artículo, y será aquí mismo, en Bejar.biz, espero que le quede claro hasta qué punto es posible recuperar el trazado original del parque de 1881, sus alineaciones de árboles, setos de boj y evónimo, enverjados y demás elementos característicos, buena parte de los cuales subsisten.
Por otra parte, parece usted dispuesto a congelar el devenir del parque en un momento relativamente reciente que nada tiene que ver con su diseño original. Me refiero a la fuente que sustituyó al templete de 1881 y que a su vez fue sustituida por el templete actual. En mi opinión, lo apropiado es mantener un templete, en este caso no ya la desaparecida estructura primigenia, que era más ligera y sin una base maciza tan ostentosa. El templete actual peca por exceso y se cubre con un tejadillo cónico de horroroso diseño que debería sustituirse por otro piramidal inspirado en soluciones antiguas (propongo el diseñado por Joaquín Odriozola para la Plaza Mayor de Segovia, de la misma época que nuestro parque). Estoy de acuerdo en que se necesita más presencia de agua, pero eso tiene fácil solución sin necesidad de hacer hueco a la fuente central de los años setenta, incompatible con el templete: bastaría con mejorar, recuperar y mantener en buen uso las fuentes actuales.
En cambio, acierta usted de pleno cuando valora la infancia como lo mejor que tenemos ("son vida, son futuro, son ilusión", totalmente de acuerdo) y define los cachivaches infantiles como "elementos y estructuras que son de fácil eliminación y sustitución en cualquier momento": pues hágase cuanto antes, tan pronto se construya un buen parque infantil para nuestros críos en un lugar diferente del Parque de la Corredera. Conservemos nuestro parque del siglo XIX para gente de todas las edades, niños incluidos, y habilitemos espacios con juegos infantiles que no requieran amputar ni alterar nuestro Patrimonio.
José Muñoz Domínguez
Me parece estupendo que usted haga un estudio histórico del parque municipal bejarano, lo leeremos con interés y lo disfrutáremos desde el punto de vista cultural y del conocimiento local. Pero eso no avala para nada que tengamos que volver a dejarlo como en 1881. Estamos hablando de un espacio público vivo, de todos, que se ha ido transformando a lo largo de los años adaptándose a las necesidades y gustos de cada época. No es un espacio protegido al amparo de ninguna ley patrimonial estatal ni comunitaria, tan solo a las normativas locales. Además, ¿por qué 1881 y no 1750? Yo lo quiero como en 1750, un erial. Mañana se lo documento todo.
Se conservan trazados que evocan a los originales decimonónicos, árboles igualmente de su etapa primigenia. ¿Y qué?. Ahora estamos en 2025, con nuevas normativas urbanas, de seguridad de accesibilidad etc. Los niños no están en 1970, están en 2025 con nuevas formas de jugar, con columpios adaptados a los tiempos (no los de hierro de antes). Deje usted a la gente vivir, decidir como quiere sus espacios públicos y la administración que sea ya actuará en consecuencia. Haga sus estudios, pero no pretenda que volvamos a vivir absolutamente todo como en épocas pretéritas. Y menos los espacios que son de todos. No aparte a los niños ni los prive de jugar en el parque porque hace 150 años fue de otra manera. Las ciudades cambian, avanzan, crecen, evolucionan (junto con sus espacios públicos históricos y los de nueva creación). Respetemos el patrimonio pero no pretendamos anclarnos en el pasado ni revivirlo fielmente.
Eduquemos a los niños y démosle un futuro -que ahora no tienen- en esta nuestra ciudad.
No pretendo volver a 1881, eso se lo saca usted de la manga, tan sólo pido que el Parque de la Corredera recupere su autenticidad histórica sin renunciar a las normas actuales: exactamente lo mismo que se persigue con la rehabilitación de viviendas en un casco antiguo, por ejemplo. En mi comentario anterior lo explicaba, pero usted parece que no se quiere enterar: todo jardín o parque histórico acumula inevitables transformaciones con el paso del tiempo, actualizaciones positivas que aportan Patrimonio (la concha acústica), y otras negativas que alteran su composición (el parque infantil). Nuestro parque conserva mucho más de lo que usted quisiera: su emplazamiento (obvio); los muretes de sus límites, su trazado general; sus cuatro parterres de césped (subdivididos en ocho por paseos transversales agregados en la década de 1970); sus alineaciones originales de plátanos, ya centenarios, en el paseo principal, plaza central y semiplazas extremas, así como las alineaciones secundarias de castaños de Indias, que todavía señalan los paseos laterales internos, erradicados también en los años setenta (una alteración reciente que se podría revertir sin mayor problema); la cerrajería de uno de sus accesos (norte) y parte de la del acceso oeste o principal (desplazada hasta el Palacio Ducal); parte del mobiliario de hierro fundido y cantería, etc. Con relativamente poco esfuerzo se podría recuperar buena parte del diseño original de 1881 sin impedir que el parque sea, como acertadamente dice usted, un espacio vivo y en evolución, y sin renunciar a ningún uso recreativo para los bejaranos, sean niños o mayores, y eso, creo yo, no es perder sino ganar, enriquecernos culturalmente como ciudad que cuida su Patrimonio. En esa recuperación ciertamente sobra el parque infantil con sus cachivaches homologados, que tendrían perfecto acomodo en la plaza de José Lidón, como propuse en 2002, o en otros espacios urbanos. Y claro que los críos han de poder jugar en su Parque de La Corredera, faltaría más, e insisto, como de hecho lo demuestran a diario. No podrá decir que yo pretenda negar a nuestros niños un sitio donde jugar ni que les aparte ni prive de su parque, es más, propongo que tengan dos espacios recreativos en vez de uno, y ya me dirá qué tiene eso que ver con negarles un futuro.
Y le recuerdo que, si el Parque de la Corredera es de todos, también será un poco mío y podré expresar mis opiniones sobre cómo considero que debería ser conservado, mejorado y utilizado. A usted le van las novedades, eso de modificar y alterar espacios públicos heredados por algo tan banal y circunstancial como que "estamos en 2025" (curioso argumento), y yo prefiero que esos espacios se conserven porque forman parte de nuestra historia, el legado de quienes nos precedieron, y eso es perfectamente compatible con que las ciudades cambien, avancen, crezcan, evolucionen. Y con que nuestros niños jueguen.
Termino con lo del "erial" de La Corredera. Uno de los valores del parque actual fue precisamente dar continuidad a una frondosa alameda que se plantó en el siglo XVI, con renovaciones periódicas de sus olmos originales (seguramente cada 200 o 250 años, según he comprobado con la alameda de El Bosque) hasta que fueron sustituidos por el parque actual en 1881. Por tanto, en 1750 no era desde luego ningún erial, sino parte de un espacio de recreo urbano que, bajo formas de ajardinamiento diferentes, pero con alineaciones muy parecidas a las del parque histórico actual, ha perdurado más de cuatro siglos. Ahí tiene un buen ejemplo de evolución en jardinería pública, nada que ver con los cachivaches de un parque infantil que niega, pervierte o directamente amputa nada menos que una octava parte del último trazado de esa evolución. Conservar un parque histórico es un valor perdurable, un parquecillo infantil con cachivaches homologados y suelo de caucho no lo es.
Recuperemos la autenticidad de nuestro parque de La Corredera sin renunciar a su uso público más diverso y contemporáneo, incluido el juego infantil, pero erradicando los elementos que lo pervierten desde hace tan sólo 23 años: errar es humano, pero persistir en el error es todavía peor que haberse equivocado.
José Muñoz Domínguez
Yo me entero bien de todo, qué no está usted hablando con tontos ni seres inferiores a usted! No pretende usted volver al parque de 1881, pero no deja usted de contarnos cómo era y cómo tiene que volver a ser. ¡Curioso! Por mi, fin del tema. Solo espero que ningún ayuntamiento de Béjar permita que nuestros hijos no tengan su propio espacio en el parque municipal, acotado, con columpios y mobiliario de fácil eliminación y sustitución, con seguridad y garantías, en un espacio donde no se ha cortado ningún árbol, derribado ningún muro ni eliminado ningún elemento histórico. Que ningún ayuntamiento aparte a lugares periféricos a nuestros hijos, que tienen los mismos derechos (y obligaciones) que cualquier otro ciudadano. Y que se proteja, defienda y difunda nuestro patrimonio histórico y natural, con garantías de futuro y adaptado al presente. Me consta que son las concejalas no adscritas las que han presionado para mejorar el parque infantil e incluir las mejoras en los presupuestos. Ahora está en absoluto abandono y peligroso para la seguridad física de nuestros niños. Algo de dignidad le están dando a la política de nuestra cuidad. Usted siga luchando por tener un poquito más de césped.
Pues fin del tema por ahora. En su momento podrá leer, si le apetece, algo más sobre este parque histórico. Y de verdad le digo que, cuando uno dice enterarse de las cosas, como presume, se debería notar. En fin, desarrolle un poco más esa idea de que la Plaza de José Lidón, situada a sólo 170 m en línea recta y a 245 m en recorrido a pie del infausto parque infantil actual, es un lugar "periférico" y apartado. Usted está emperrado (o emperrada) con ese tremendo error urbano de nuestros ediles de 2002 y las concejalas no adscritas se empecinan en lo mismo, en vez de restituir al Parque de la Corredera lo que era suyo no ya en 1881, sino hace tan sólo 23 años. Si no fuera porque ha dado fin a esta discusión, supongo que saldría con el argumento de que los niños de 2002 no son los de 2025, que juegan de otra manera, o que volver a tener césped donde ahora tenemos caucho homologado es un imperdonable retroceso. Pues nada, que le aproveche su ración de caucho y plástico homologado. Yo seguiré peleando por mi césped, mis árboles y arbustos y mis cosas patrimoniales, que son de todos.
José Muñoz Domínguez
Gracias, qué le aproveche a usted también su ensalada de césped histórico! Nuestros hijos seguirán teniendo su parque infantil en el parque municipal, ya lo verá. Lleno de inocentes risas, gritos de felicidad e ilusión de futuro. Justo lo que necesita esta ciudad!
Yo le he explicado que esas risas inocentes, esa felicidad y esa ilusión de futuro son perfectamente compatibles con el respeto a un parque histórico. Mi propuesta vale por dos, la suya resta una octava parte. Compare.
José Muñoz Domínguez
También le he explicado yo que esa zona infantil no se ha hecho cortando ningún árbol, destruido ningún muro ni eliminado ningún elemento histórico.
Parques antiguos con zonas infantiles similares; Campo Grande en Valladolid (con reciente inicio de declaración como BIC), El Retiro en Madrid (con protección legal), y si rasco más le saco numerosos ejemplos.
¿Restar, sumar? Eso depende del punto de vista. Para mí no tener una área infantil en el parque municipal, resta. Desplazar a los niños a barrios colindantes, resta. Negarles usar el parque por tener un poco más de césped, resta. Ya ve, es cuestión de puntos de vista. Nuestro parque solo está sometido a la normativa local en materia urbana. Y esa zona infantil es reversible en todo lo que supone en relación a su impacto sobre el espacio histórico.
Su propuesta no vale por dos, no vale nada más allá de ser eso, una simple propuesta que no creo le permitan llevar a cabo. ¡Por el bien de nuestros niños, que poco o ningún daño le hacen a usted!
Veo que no da por terminada la discusión. Vale. Le puedo demostrar que en la zona ocupada por el parque infantil había árboles y arbustos ornamentales de los que ahora no hay ni rastro, además del césped que tanto le molesta a usted en un parque, en vez del caucho que tanto le mola. Se lo repito porque sigue usted sin enterarse: se equivoca en que yo esté expulsando a los críos, me parece perfecto que jueguen en el parque municipal de La Corredera (pero sin cachivaches ni ocupación de su octava parte) y, a la vez, pido que se trasladen los cachivaches a la plaza de José Lidón, a sólo 170 metros del parque, lo que, por mucho que usted se empeñe en repetir, no supondría "Desplazar a los niños a barrios colindantes" (¿de dónde se saca esa idea?, ¿la Plaza de José Lidón está en un "barrio colindante?, ¿desde cuándo esa plaza no está en el mismo barrio de San Juan y área de La Corredera?). Y aquí no hay puntos de vista que valga, es una cuestión objetiva: dos espacios para juego, que es lo que yo propongo, son el doble que uno solo (¿ve como no entiende usted nada de nada, ni tan siquiera la aritmética más elemental?). Por otra parte, no me venga con comparaciones tramposas; si trae aquí ejemplos de parques históricos con áreas de juegos infantiles, tendrán que ser comparables en la misma proporción: ¿en el Campo Grande –que todavía no es BIC, pero sí parque histórico, exactamente como el nuestro de La Corredera– se ha ocupado una octava parte de su superficie verde con esos juegos infantiles?, ¿en serio?, ¿y ocurre lo mismo con el Retiro madrileño? Es una cuestión de proporción y escala y, desde luego, no se ve por ninguna parte que el parque pucelano tenga un área infantil de nada menos que 14.000 m2 ni el madrileño otra de 147.500 m2. Eche cuentas y déjese de cuentos. En cualquier caso, de los errores cometidos en los dos ejemplos que trae no nos vamos a ocupar ahora, ¿no le parece? Allá los pucelanos y los madrileños si les parece bien profanar sus respectivos parques con juegos infantiles. ¿De verdad es tan difícil de entender que un jardín histórico ha de mantener su composición, su arbolado, su estructura viaria, su césped y sus plantas frente a amputaciones y usos utilitarios muy recientes que tendrían perfecto acomodo en otra parte?
En fin, siga usted con sus cosas de plástico y de caucho, que yo seguiré peleando por recuperar lo que se le robó a este parque bejarano hace un par de décadas, y que había mantenido durante más de 120 años hasta que a alguien se le ocurrió la estúpida idea de amputarle una octava parte para forzar un uso excluyente (donde hay caucho, no hay césped; donde hay cachivaches, no hay árboles ni arbustos, etc.). Sepa que tengo tiempo, paciencia y voluntad para seguir con la propuesta y para fundamentarla (y no soy el único: no crea que todo el mundo adora el plástico y el caucho), así que no dude de que todo acabará llegando: un buen parque infantil para los críos bejaranos (que se lo merecen), un lugar histórico para jugar y un parque recuperado conforme a sus trazas originales, por supuesto sin renunciar a las ventajas de la vida moderna.
José Muñoz Domínguez
Usted gana, cómo no! Siempre va a tener un árbol o un metro cuadrado de más para ganar. ¿Pero sabe qué? Que van a arreglar el parque infantil y se va a quedar muchos años más para disfrute de los niños bejaranos. Así que no, en realidad no gana.
Lo que usted diga. Mi planteamiento es a medio y largo plazo, como conviene a un jardín histórico: tiempo al tiempo, ya le dije. Que las concejalas no adscritas perseveren en el error (un discreto éxito populista) y que el resto del equipo de Gobierno apoye la tontería (por convicción o concesión) no suponen más que pequeñas contingencias para un lugar centenario. Ya habrá ediles que entiendan el valor de este espacio público urbano frente a las ocurrencias pasadas y presentes.
José Muñoz Domínguez
Qué desazón; vaya chapuza de parque que nos dejó aquel tío del chaleco que no solo se cargó el Parque sino el Murallón, la Plaza, el Bosque y hasta la convivencia ciudadana. Y para colmo de males, se olvidó de los jubilados. Hoy no le votaría ni Rita la Cantaora.
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