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Bejar.biz cumple sus primeros 20 años
Se cumplen 20 años de la publicación de este "Semanario de pensamiento y reflexión sobre Béjar" y no hay que perder tan buen momento para felicitar a sus responsables, a los lectores que lo mantienen entre sus preferencias y a la gente de Béjar en general por contar con un medio de comunicación de tanta solera.
Hace justo diez años se presentaba una efeméride similar, cuando a este semanario le caía su primera década de existencia, y quise titular mi felicitación como "Diez años de Bejar.biz: diez años libres". Bastaría con ratificar lo que escribí entonces, multiplicando por dos aquel guarismo, y dar contento a quienes siempre me piden brevedad, pero va a ser que no: de hecho, empezaré mi felicitación remontándome 261 años atrás, hasta ese año de 1864 que vio nacer nuestra primera publicación periódica, Revista Bejarana (febrero-noviembre de tal año), para establecer comparaciones entre las 78 cabeceras aparecidas hasta 2025. No se alarmen los lectores, no pretendo hacer aquí un repaso cronológico por la prensa local desde aquel tiempo ni dar tratamiento estadístico a los datos conocidos sobre el tema (de lo primero ya se ocuparon Martín Lázaro, Agero Teixidor, Rodríguez Bruno, Sánchez Paso y algún otro; sobre lo segundo, mejor dejarlo a la paciencia y buen hacer de Alberto Segade), sino situar los 20 años de Bejar.biz en ese contexto local tan diverso, fragmentario y de variable duración para valorar lo que suponen estas dos décadas de información y opinión, reflexión y pensamiento, centradas en nuestra ciudad y su entorno de influencia.
Como muchos recién nacidos del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, la mayor parte de los medios de prensa alumbrados en Béjar morían siendo criaturas, es decir, sin llegar a cumplir el primer año de vida. La infancia se veía diezmada por el hambre, la falta de higiene, los padecimientos comunes, las epidemias o las guerras; los periódicos también fenecían por inanición (malas ventas, falta de suscriptores, publicidad insuficiente) y por enfermedades del ramo como la irregularidad de las ediciones, el desinterés del público, el personalismo o los excesos ideológicos.
De las 78 cabeceras bejaranas conocidas dejaré fuera cinco de ámbito especializado en estudios, poesía o cómic, así como otras siete de las que no dispongo de datos fiables, para considerar un total de 66 publicaciones, 40 de las cuales (un 60,60 %) no alcanzaron ese primer año de vida; por ser demasiadas, sólo citaré las más efímeras de este grupo: La Derrota (1901), El Emigrante (1906), El Criticón (1933) y La Voz de los Antiguos Alumnos (1965 y 1982), que se despidieron después del número inaugural. No muchas cabeceras sobrevivieron a la prueba crítica de los primeros doce meses: hasta 17 de ellas (un 25,75 %) mantuvieron el interés del público de uno a diez años; entre las que dejaron más larga huella destacan El Combate (más de cuatro años entre 1907 y 1911), Béjar Nueva (más de cuatro años entre 1910 y 1914) y Béjar Información (más de cinco años en su edición impresa de 1996 a 2002, aunque sobrevive en versión digital). Tan sólo dos periódicos (3,03 %) resistieron entre diez y veinte años: La Locomotora (1879-1891) y La Crónica (1886-1896). Finalmente, el grupo más longevo, con veinte o más años de vida lo constituyen siete publicaciones (10,60 %), entre ellas nuestro Bejar.biz tan pronto termine el mes de agosto, junto con El Pueblo (más de 20 años entre 1906 y 1923), La Chimenea (más de 23 años entre 1957 y 1981), el digital i-bejar.com (más de 24 años desde 2001: atentos a su vigésimo quinto aniversario en junio de 2026), el Boletín de la Cámara Oficial de Comercio e Industria (más de 29 años entre 1910 y 1939), La Victoria (más de 43 años entre 1894 y 1938) y, por supuesto, el caso inaudito de Béjar en Madrid, decano de la prensa local española con sus 108 años a la espalda desde 1917. Así, en lo puramente cuantitativo, Bejar.biz es una de las siete cabeceras de mayor recorrido en el conjunto de la prensa bejarana y la segunda entre los medios digitales: toda una proeza de supervivencia cuando tantos cadáveres se cuentan a su alrededor.
Pero vayamos a lo cualitativo. En cuestiones de libertad, pluralidad y apertura, no tengo nada que objetar porque aquí se publica todo tipo de informaciones y de artículos de autor, incluida una amplísima oferta de opinión repartida en diversas secciones que se complementa con los correspondientes hilos de comentarios, el verdadero punto débil de este semanario: demasiada permisividad con el anonimato y con las invectivas personales, cuestión que debería resolverse obligando a sus autores a identificarse públicamente o a ver rechazado su comentario.
Finalmente, algunas consideraciones meramente formales que podrían mejorar el diseño para los próximos 20 años: echo en falta mayor diversidad tipográfica para diferenciar la estructura de un artículo (sería perfecto contar con una fuente sin serifas para las entradillas y una fuente clásica, con serifas, para el resto); también sorprende la imposibilidad de introducir cursivas en los textos y el tamaño tan canijo de las imágenes dentro de la maquetación (incluso si pueden ampliarse aparte), cuando lo suyo sería que ocuparan el ancho de columna desde el principio, al menos para el caso de las fotos apaisadas.
A pesar de estos inconvenientes, Bejar biz seguirá prestando servicio público como semanario digital dedicado a lo que promete desde el subtítulo, al pensamiento y la reflexión sobre Béjar, por muchos años más. Que así sea y lo veamos juntos.
José Muñoz Domínguez
- Brindo con cerveza por lo
hace 1 día 16 horas - Cierto, las aceras se
hace 2 días 20 horas - Cuando levanten las aceras
hace 3 días 12 horas - Por supuesto que podrían
hace 4 días 12 horas - Podríais denunciar
hace 4 días 20 horas - Y los asesores, no se
hace 1 semana 4 días - ESTA NOTICA ES UN FAKE
LA
hace 1 semana 5 días - Pues muy fácil, si no os
hace 1 semana 5 días - Yo tengo que denunciar algo
hace 1 semana 6 días - Tienes pruebas de que ahí
hace 2 semanas 2 días




Me corrijo a mi mismo, que ya se me olvida hasta hacer una simple resta: donde puse 261 años debí poner 161. Lapsus de la edad, supongo...
José Muñoz Domínguez
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