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Manifiesto por la Tierra viva y contra el Abandono del Mundo Rural
Hoy nos hemos reunido aquí porque arde nuestra tierra, arde lo que nos sostiene: nuestros montes, nuestros campos El próximo lunes, 25 de agosto, se celebrará una CONCENTRACIÓN CIUDADANA en la Plaza del Liceo de Salamanca a las 20:00 horas, bajo el lema "Nuestra Tierra Arde. Gestión negligentes, víctimas inocentes."
Queremos aclarar, ante los rumores que se están vertiendo en redes sociales, que detrás de esta convocatoria no hay ningún partido, ni organización, es una concentración ciudadana, sin siglas y sin banderas.
Este es el manifiesto que se leerá:
Hoy nos hemos reunido aquí porque arde nuestra tierra, arde lo que nos sostiene: nuestros montes, nuestros campos, nuestros pueblos.
Somos testigos directos de cómo el fuego se lleva hectáreas de vida, mientras las instituciones permanecen ciegas, sordas y mudas ante la tragedia.
No son incendios inevitables. No son castigos de la naturaleza. Son la consecuencia directa del abandono. Décadas de olvido, décadas de desprecio al mundo rural, de vaciarlo de servicios, de precarizar la vida de quienes lo habitan y de olvidar que el cuidado del territorio es una responsabilidad colectiva.
Es cierto que la realidad climática ha cambiado y va a peor, y por ello no nos podemos permitir ni un segundo de mala gestión, pues las consecuencias serán cada vez más catastróficas. Por ello, exigimos la responsabilidad política de todos aquellos que, gestionando de forma negligente, han generado tanto daño, demostrado su ineptitud para el cargo que ostentan.
Nuestros bosques son tratados como una carga y no como un patrimonio común. Se malgastan recursos en anuncios y promesas, pero faltan manos en invierno para limpiar, faltan proyectos de gestión integral, faltan guardas forestales con estabilidad y presencia en el territorio. Y, sin embargo, sobran políticas extractivistas que buscan eliminar del territorio a sus habitantes para poder campar a sus anchas.
El campo no es un desierto en el que todo vale. El campo no es un espacio de sacrificio para intereses mercantilistas. El campo es vida, es soberanía alimentaria, es biodiversidad, es futuro. Y, sin embargo, en lugar de repoblarlo con vida y dignidad, se le condena a nuevos expolios:
• Macrogranjas que contaminan las tierras y el agua.
• Fábricas de biogás impuestas sin consenso ni respeto a las comunidades locales, sin tener en cuenta las consecuencias a las que se somete a las personas y al entorno que las sufren.
• Macroexplotaciones eólicas y solares que, en lugar de integrarse en un modelo territorial justo, se instalan a golpe de especulación y sin escuchar a quienes habitan el campo.
Nos dicen que esos proyectos son desarrollo. Nosotros afirmamos que son hipotecas para el futuro. Nos dicen que no hay medios para brigadas, cortafuegos y servicios rurales. Nosotros respondemos que lo que falta es voluntad política, no dinero.
Necesitamos una política forestal seria, sostenida en el tiempo, que prevenga y no se limite a apagar; que valore la biodiversidad, el uso social del monte y la creación de empleo digno en el medio rural.
Por ello, hoy alzamos nuestra voz para exigir respeto, para exigir justicia y para exigir compromiso:
• Una gestión forestal estable, pública y cercana, que no dependa de empresas gestoras privadas, de la precariedad de los trabajadores y trabajadoras temporales, ni del trabajo vocacional que acaba en explotación
• Políticas reales contra la despoblación, que devuelvan servicios públicos y oportunidades a nuestros pueblos.
• Defensa de la agricultura y la ganadería extensiva, frente a los intereses de las macrogranjas industriales.
• Transición energética justa, planificada de abajo hacia arriba, con la voz y el acuerdo de las comunidades locales.
Hoy queremos hablar por los bosques y campos que han sido reducidos a ceniza, por las aguas que piden limpieza, por las manos campesinas que no se rinden y por las generaciones que merecen un campo vivo. Y, lo más importante, por aquellos que han perdido la vida en esta lucha.
Aquí decimos con firmeza:
Nuestra tierra no se vende.
¡La tierra y los bosques se defienden!
Los pueblos no se abandonan.
Porque defender el mundo rural es defender la vida.
Y esa vida exige respeto, exige dignidad y exige una lucha común.
Que resuene fuerte este compromiso:
¡NO MÁS ABANDONO,
NO MÁS EXPOLIO,
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