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"Todos a la carcel"
Baltasar GarzónLa detención en Segura, Guipúzcoa, de la cúpula de Batasuna me ha traído inmediatamente a la memoria ese título cinematográfico (1993) de L. G. Berlanga, con el que comienzo este comentario, no solo por su fácil y evidente coincidencia, sino por la cantidad de trazos gruesos, como en la película, que estos hechos presentan.
Si la semana anterior iniciaba mi comentario indicando que estaba empezando a destaparse una todavía minoritaria caja de los truenos radical, independentista, antimonárquica y nacionalista, que de alguna forma achacaba a puro electoralismo, hoy tengo que reconocer que la caja ha estallado, con unas dimensiones políticas nacionales importantes, donde me parece muy simplista justificar todo, solo por la cercanía de la confrontación electoral.
No voy a poner en duda la independencia del sistema judicial, a pesar del carácter mediático de algunos de sus jueces, como Garzón, que ordenó la práctica de las detenciones citadas y que ha decidido el ingreso en prisión de 17 de los 23 detenidos, por reincidencia en las actividades orgánicas de la suspendida Batasuna, o bién por la integración y colaboración con la banda armada ETA.
Una cierta sorpresa si produce la coincidencia temporal de estas actuaciones con los movimientos radicales señalados, queda claro que el gobierno ha intensificado en todos los niveles, policial, político y judicial, sus actuaciones contra Batasuna, suspendiendo esa cierta permisividad que se tuvo con los mismos durante la tregua, una vez que se confirmaban que la organización ilegalizada se preparaba para justificar y dar todo tipo de cobertura política a ETA. Menor credibilidad merecen las informaciones del diario “Gara”, que afirma que estas detenciones se deben directamente a instrucciones del ministro de Interior, Rubalcaba, que al parecer así se lo había informado hace unos días a los mediadores internacionales del fracasado proceso de paz, apoyándose todo en comentarios realizados por Arzallus. Demasiado evidente los intentos de la izquierda independentista de justificar sus posiciones, en base a una inexistente negociación política y de responsabilizar a PSOE, EA, PNV, por supuesto siempre al PP, de la ruptura de la misma y en consecuencia de la tregua.
Según las informaciones policiales, la cúpula detenida de la ilegalizada Batasuna, pretendía reorganizar su dirección política, donde se habrían impuesto los criterios de la línea más dura de la organización, con total simetría y supeditación a ETA, también en fase de reorganización para constituir una organización menor, más cerrada y sobre todo mucho mas peligrosa. Las líneas maestras de la actividad a desarrollar en su guía para las asambleas del pueblo sería la imposibilidad de resolución del “conflicto”, por la negativa de los partidos nacionales principales, PSOE y PP, y sobre todo por la traición de las formaciones nacionalistas EA y PNV, responsables de la tregua y de la ruptura de esa pretendida e imposible negociación política.
El Lehendakari ya había echado su cuarto a espadas, dando munición de grueso calibre a la izquierda abertxale y a ETA, con la convocatoria de su imposible referéndum, su victimismo permanente, su acusación a los demás de antidemócratas al no permitir, de la que por cierto nadie sabe nada aún sobre cual sería el contenido real de esa consulta a los vascos y vascas, olvidando siempre que al menos la mitad de la ciudadanía está en contra de la misma, que este tema sigue enfrentando y dividiendo a la misma, y saltándose además una la condición previa, que el mismo Lehendakari se impuso, de hacerla en un marco de no violencia, (eso al parecer no forma de la sagrada palabra de vasco dada).
Batasuna ha considerado las detenciones como una “declaración de guerra”, sorprende también el escaso eco popular despertado, pocas y mínimas manifestaciones y algunos episodios de Kale barroka, así como su patético llamamiento por la falta de solidaridad y de acciones de los restantes partidos nacionalistas. Se confirma pues que continúa supeditada totalmente a ETA, que seguirá haciendo por su parte lo único que sabe: intensificar la extorsión empresarial, la Kale barroka e intentar cometer atentados, hasta ahora afortunadamente impedidos en gran medida por los cuerpos de seguridad.
Las reacciones de los partidos políticos van desde el desacuerdo político manifestado claramente por las formaciones nacionalistas, el gobierno vasco e IU (a destacar el comentario de Llamazares de “ni una lágrima por Batasuna”, que ha demostrado no moverse un ápice de la tutela de la violencia), que llegan a acusar de politización clara la actuación del poder judicial, manejando siempre el pretendido ejemplo irlandés, frente a la matizada postura del PSOE y del Gobierno, defendiendo la permanente actuación policial y del estado de derecho, incluso durante la tregua, y la ya conocida postura del PP que deja en mantillas el título de este comentario, pide seguir extendiendo la ilegalización de PCTV y ANV y sigue defendiendo la derrota de ETA exclusivamente por medios policiales y judiciales, entre el oportunismo político y electoralista de Rajoy y el despropósito de Aznar y sus adláteres de la FAES.
Se presenta un panorama complicado en el País Vasco, que desgraciadamente monopolizará toda la política nacional en el final de esta legislatura, sin que nadie pueda ahora mismo precisar si se avanzará algo en la consecución de la paz y la normalización política. Es evidente que existen importantes discrepancias internas tanto en el PNV, como en la propia Batasuna o en el colectivo de presos de ETA, que nadie sabe en el sentido en que se resolverán, lo que puede ser fundamental en el futuro. Sigo pensando que en cualquier caso el final pasará inevitablemente por un proceso de negociación, la derrota total que propugna el PP es totalmente irreal, y aún estando relativamente de acuerdo con las actuaciones policiales y judiciales actúales, me parece muy simplista que estas actuaciones y el impedimento a determinados colectivos de ejercer la acción política, ayuden a que estos se desmarquen claramente de la violencia y exijan a ETA el cese definitivo de la lucha armada, primer paso para avanzar políticamente en la normalización democrática. Cómo se echa de menos la transversalidad y el sentido común de personas como Imaz.
Emilio Sánchez Álvarez
8/10/2007
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