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Más allá de las nieves menguantes (1)
Roberto Bueno

Fue una nevada tempranera la del otoño pasado. No había acabado aún octubre, y el bosque de castaños estaba en su mejor momento de color. Una batida de jabalíes en el camino a la Peña de la Cruz me animó a desviarme a la Dehesa de Candelario. Allí me encontré con otra batida. Era mal día para ir entre el bosque, con nubes bajas que desdibujaban las formas, rodeado de avisos de peligro. Así que me dirigí a La Muela.
Al ganar altura, empezó a nevar. Primero lentamente, pero enseguida el frío empezó a dejar caer copos de esos grandes, de los que, en vez de hacer ruido al caer, provocan un silencio sin igual en el paisaje y en la atmósfera. Cuantas veces había vivido esos silencios de las nevadas de copos grandes y ostentosos. Y cuantas veces los había añorado. Son silencios que pueden oírse, de los que merece la pena detener el paso a escucharlos. Hasta el sonido de mis botas sobre la nieve quedaba paralizado en los cristales de los copos, que caían con extrema levedad.
La nevada cogió intensidad y, en poco menos de una hora, 3 dedos de nieve ya cubrían veredas y canchales. Fotografiar así era una delicia. El color se transformó directamente en un monocromo con decenas de intensidades de gris. La nieve lo transformó todo y avivó la esperanza del comienzo de un buen invierno.
Pero solo fue una rara nevada tempranera. Tan rara como la de abril del 22, en aquel caso retardada, del día 20, solo dos jornadas después de sudar ya la camiseta, en lo que fue un prólogo de una primavera calurosa.
Todos hablamos en la calle de lo loco que va el clima; de cómo era cuando miramos por el retrovisor. Ahora la ciencia va poniendo números concretos a nuestros recuerdos y confirma nuestra sensación de un clima más cálido. También le ha puesto deberes a la humanidad en su conjunto, y a los gobiernos en particular, para echar el freno. Pero a duras penas se va empezando a tomar conciencia de la situación.
Ya avisan los científicos que serán inevitables duros procesos de adaptación de las sociedades, para combatir los efectos de una Tierra más caliente. Las naciones y sus ciudadanos habremos de aprender, ya hemos empezado a la fuerza, como cambiar para gestionar mejor nuestras vidas, nuestras economías o nuestros entornos.
En Béjar, pueblo enamorado de las nieves por naturaleza, literalmente, sufrimos ya desde hace muchos años de una apreciable disminución de días de nieve en nuestros campos. Y en esos cada vez más escasos días, los espesores acumulados cada vez son menores y la cota es cada vez más alta.
No somos un caso único, ya está pasando en tantas otras poblaciones del mundo que llevan décadas viviendo de la nieve y haciendo girar sus vidas en torno a ella. Y Béjar, como tendrán que hacer en esos otros lugares, ha de buscar su proceso de adaptación a esa nueva realidad que no es lejana, si no que ya está aquí.
Sigamos disfrutando de las nevadas tempraneras, de las tardías y las de temporada, con o sin esquíes. Pero para nuestra inevitable travesía de adaptación, la sociedad bejarana y sus gobernantes han de abrir la mente hacia otros modos de hacer las cosas. Otras perspectivas y posibilidades pueden abrirse si valoramos nuestro entorno como un espacio de color asociado a todas las estaciones anuales. Es hora de dejar atrás la visión monocromática asociada casi exclusivamente al blanco de la nieve.
La serie fotográfica “Más allá de las nieves menguantes”, que hoy comienza en bejar.biz, tiene la intención de ayudar a explorar otras formas, otros matices, otras ideas sobre nuestra visión y uso de nuestro entorno natural. Y lo exploraremos en color porque, aunque las nevadas en monocromo sean una delicia, nos merecemos ya un cambio de aires.
- Yo creo que del tema de la
hace 1 día 2 horas - Ese es el exito de hacerlo,
hace 1 día 2 horas - Pues entonces ni
hace 1 día 5 horas - Muchas ideas y poco dinero
hace 1 día 9 horas - Supermercado tampoco hace
hace 2 días 5 horas - Los de Bejar Emprende,
hace 2 días 10 horas - No había contemplado un
hace 2 días 13 horas - No conozco ninguno.
hace 3 días 10 horas - Hinchan las cifras y hay
hace 3 días 12 horas - Te dejas cocina y camareros,
hace 3 días 13 horas




Hermosa propuesta, Roberto. Estaremos a la expectativa de la belleza y la conciencia de esta serie. José Muñoz Domínguez
Gracias Jose. Se agradecerán tus comentarios, puntualizaciones y críticas. También las de todos los bejaranos.
Un saludo,
Roberto
Esta claro que hay que buscar propuestas nuevas,pero es difícil cuando te niegan la mayor, el cambio climático es una patraña y a vista de como va todo, van ganado los negacionista. Estamos empeñados en fabricar nieve donde no la hay con el perjuicio que eso acarrea,pero te lo venden como que es barato y sostenible y muy bueno para la economía local. La verdad que no solo han menguado las nieves también ha menguado la inteligencia de las personas, y esto tiene poca solución.
Me da rabia que tus palabras y las de Pepe no lleguen mas allá de este semanario, quizás habría que organizar un periódico local donde se muestren otras inquietudes diferentes a las que nos cuenta La Arradio, o la Gaceta, si queremos cambiar algo en este pueblo hay que organizarse y llegar donde no llegamos, remover conciencias
Me he pasado media vida denunciando los delirios desarrollistas y depredadores de nuestros bobernantes y no voy a dejar de hacerlo. También he procurado presentar propuestas alternativas a tales delirios (muchas de ellas formuladas de forma colectiva) por si alguno se caía de la burra; generalmente las presenté por escrito y en tiempo y forma ante las diferentes administraciones delirantes, con CERO resultados porque su respuesta también fue CERO: aquí el silencio administrativo negativo es norma contra el disidente y los de arriba saben que esa indiferencia es una losa sobre cualquier iniciativa social o individual que no coincida con sus planes. Si estás de su parte, como la Arradio Federica y La Facheta –o viceversa–, si les sobas el lomo o haces generosas donaciones, siempre tendrás las puertas abiertas para seguir adelante con los delirios, pero si te mueves en la foto, te crucifican, por mucho que haya medios de prensa que permitan opiniones disidentes, como Bejar.biz. Desconozco qué alcance social tiene este medio y hasta qué punto sería bueno disponer de otro; yo diría que el público potencial es el mismo y visitaría ambos medios sin que por ello creciera el número de gente informada y concienciada, pues para eso hace falta leer y pensar: ¿cuántos paisanos están dispuestos a leer más allá de un tuit o a digerir de forma crítica las andanadas delirantes de ciertas tertulias radiofónicas? Seguir pasivos, felices e indocumentados es tan fácil que lograr lo contrario se convierte en una proeza, y me estoy refiriendo a gente adulta (si es que ese estado humano sigue vigente); con la gente joven todavía es peor: dentro de poco hasta las chuminadas de Tik-tok les parecerán retos intelectuales insuperables (y se de lo que hablo, después de constatar la evolución de mis alumnos adolescentes durante 35 años). Estoy de acuerdo en que, de una forma u otra, se necesita eso que en física llaman "masa crítica" –nunca mejor dicho– frente a los delirios desarrollistas de nuestros bobernantes. Por ahora seguiré a lo mío sin tomar la iniciativa que se propone en el comentario anterior, pero si alguien lo hace, ya sabéis que me apunto a un bombardeo, y más ahora, que me he jubilado del trabajo, pero no de la protesta. José Muñoz Domínguez
Gracias por sus comentarios. La intención es esa: remover conciencias y que cada vez el debate llegue a más gente, para abordar cuanto antes cómo salir de esta sangria económica y medioambiental.
Un saludo,
Roberto Bueno
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