Bajo licencia de Creative Commons.
Ignacio Ramonet con el 15-O
Elianne Ros – El Periódico de Catalunya
Casi mil manifestaciones en 82 países el 15 de octubre. Ese es el reto que afronta el 15-M, una piedra de toque para la consolidación y la internacionalización del movimiento. Cinco meses después de su sonada irrupción en la vida pública española, la gran mayoría de las voces del pensamiento y del mundo académico siguen creyendo en los ‘indignados’ y en su capacidad de transformar la sociedad y la participación ciudadana en la política. Para muchos de estos intelectuales, se trata de un proceso sin vuelta atrás, ocurra lo que ocurra hoy.
Ignacio Ramonet, periodista, ensayista y uno de los principales teóricos del movimiento alterglobalización, lo confirma en las respuestas a las preguntas de Elianne Ros para El Periódico de Catalunya (15-10-11).
- Balance del 15-M. ¿Qué ha logrado el 15-M hasta ahora y qué puede llegar a lograr en el futuro? ¿Cómo ha digerido la pérdida de visibilidad tras el fin de las acampadas?
El 15-M ha sacado a la política del formol en el que se hallaba. Mejor dicho, le ha dado a muchos ciudadanos, -asqueados por los comportamientos de algunos políticos y partidos (corrupción, traición, arrogancia, despilfarros, etc.)-, una nueva esperanza. Ha hecho correr un viento fresco por el, a veces, nauseaundo ambiente politiquero. Y ha puesto el dedo en la llaga: dándole nombre y apellidos a los males de la Política y de España: crisis de la democracia representativa, dictadura de los mercados, abusos de los banqueros, connivencias de los medios, etc. Y, muy importante, ha propuesto soluciones concretas para salir de la crisis sistémica en la que estamos. El 15-M ha sido, por consiguiente, un formidable despertador social.
Pero ve su dinámica (ya disminuida por el ‘efecto verano’) absorbida actualmente por la energía de las elecciones generales (en España) o presidenciales (en Francia) que vuelven a ocultar el movimiento social. Juega también en su contra, su propia desconfianza hacia la política y su rechazo de cualquier forma de organización perenne en un sistema que solo da cabida a los partidos.
- ¿El 15-M se la juega el 15-O? ¿Qué significado y qué perspectivas puede tener el proceso de mundialización de la protesta? ¿Podemos estar ante la gestación de un nuevo Mayo del 68?
Vivimos un tiempo de protestas. La crisis golpea, en todos los países desarrollados, en particular a las clases medias y a los jóvenes que ven sus perspectivas de futuro derrumbarse. El desclasamiento es la gran amenaza. La juventud de hoy sabe que, aunque haya hecho mejores estudios que sus padres, vivirá en peores condiciones que ellos por primera vez desde la edificación del Estado de Bienestar. Esto es un sentimiento mundial que va de Madrid o Barcelona a Nueva York, pasando por Londres, Tel Aviv, Santiago de Chile, Bogotá o Atenas. De hecho, ya estamos viviendo una suerte de Mayo del 68 rampante. Lo que reclaman en común todos los protestatarios es que la política vuelva a controlar a los mercados. El bienestar de la sociedad es más importante que las rentas de los accionistas. La gente quiere -simbólicamente- asaltar el Cuartel General para sacar de él a las Finanzas que han usurpado el rol de gobierno mundial. Denuncian la complicidad de los políticos que, valiéndose de su legalidad democrática, han traicionado al pueblo entregándole el poder a los financieros que nadie ha elegido. De hecho, bajo un aparente rechazo de la política, hay un fuerte reclamo mundial de otra política más voluntarista.
- ¿Qué debe hacer el movimiento ante las elecciones? ¿Debe hacer propuestas o mantenerse al margen? ¿Y después? ¿Deberá estructurarse como fuerza opositora o debe seguir siendo un magma?
En el seno del Movimiento hay como una repugnancia a integrarse a un sistema político despreciado. Y ello se entiende. Pero sólo la política cambia las cosas. Fuera de ella es la aventura, y nadie la desea. Hay que inspirarse pues de lo que se ha hecho en otras regiones donde se vivieron, no hace mucho, problemas semejantes. Me refiero a América Latina. Sin integrarse directamente en el juego político, por lo menos en un primer tiempo, es posible organizar una gran movilización de todos los movimientos sociales para ir cambiando las reglas de juego; crear luego una nueva relación de fuerzas, una organización política de nuevo tipo (más democrática, más ofensiva, más popular) con un programa preciso de crítica del ultraliberalismo, estructurarse y ganar las elecciones para ir a una Constituyente. Es posible. Ha sido posible en Bolivia, en Ecuador, en Brasil, en Paraguay, en Uruguay, en Venezuela… Lo importante es esto: con el 15-M el genio de la protesta popular se ha salido de la botella. Ya nadie lo hará regresar a su cubil.
Ignacio Ramonet es miembro del Comité Científico de ATTAC España
- Más viajes y más descuentos para que los jóvenes recorran España y Europa en tren este verano
- El Ingreso Mínimo Vital llega en junio a más de 2.6 millones de personas que residen en 860.458 hogares
- España suma 621.925 afiliados en los primeros seis meses del año y supera la cota de los 22,4 millones de ocupados
- Transportes avanza con la modernización de los túneles de la AP-66 entre Asturias y León, con una inversión de 76,36 millones de
- El Ingreso Mínimo Vital protege a más de 860.000 hogares en los que residen más de un millón de niños, niñas y adolescentes
- Días pasados hice mi
hace 1 día 12 horas - Completo lo anterior. En
hace 1 día 17 horas - Sin duda, los responsables
hace 1 día 18 horas - Y encima... trincones:
La
hace 1 día 18 horas - Totalmente de acuerdo con
hace 1 día 19 horas - Desde mi ignorancia,
hace 2 días 10 horas - Completamente de acuerdo.
hace 2 días 19 horas - Lo de matar toros, llamarlo
hace 3 días 11 horas - 8. Banda de Música
9.
hace 5 días 16 horas - La callada por
hace 1 semana 18 horas




Enviar un comentario nuevo