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Editorial 348: La Covatilla 2019, o privatización o cierre
Lo más importante en caso de una enfermedad grave es el diagnóstico y la celeridad para iniciar el tratamiento. Tras el diagnóstico es esencial que el enfermo acepte su situación y colabore activamente en su recuperación.
Tras el “año en blanco” que ha supuesto 2019 para La Covatilla es evidente que “el enfermo “ está en fase terminal. Si la explotación del negocio la hiciera una compañía privada la situación de La Covatilla sería probablemente de quiebra técnica. Aún estamos esperando las cuentas auditadas de los años de gestión por parte del Ayuntamiento, que sistemáticamente se ha negado a facilitarlas.
En años anteriores que fueron más favorables enseguida se publicó una cuenta de resultados que en absoluto responde a la realidad puesto que una buena parte de los costes estaban dentro de los costes del Ayuntamiento. A esto se unen las denuncias de una gestión no profesional, falta de mantenimiento y ausencia de inversión que se han producido.
Con el cambio climático que es ya una realidad, la Covatilla no tiene futuro y años como este lo demuestran palmariamente. Recientemente un bejarano decisivo en los primeros tiempos de la estación de esquí, me reconocía que había sido un error el haberla construido, pero que como las cosas estaban mal se había optado por hacerlo a ver si funcionaba.
Pues bien, cuanto antes tomemos conciencia de que ese no es el camino correcto para el futuro de Béjar, antes empezaremos a construir otra solución. En un mundo de recursos limitados hay que centrar los esfuerzos en construir alternativas económicas que sean viables y que aprovechen los recursos que tenemos y dejar de enterrar millones de dinero público en un pozo “sin hondón”
En mi opinión la Corporación que salga de las urnas en las elecciones locales deberá aplicarse en buscar una empresa que se encargue del negocio y venderlo o alquilarlo. En caso de no encontrarla lo mejor sería cerrarla cuanto antes y evitar que esa carga que cada día será mayor, sea soportada por todos los ciudadanos.
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Y si fuera gestionada por la anterior empresa?, pediría ayuda para la misma o pediría el cierre?, tengo esa duda.
Está claro que La Covatilla necesita un proceso de reconsideración.
En primer lugar: ¿merece la pena que Béjar cuente con un atractivo turístico que solo existe en otras 30 localizaciones en España? Supongo que sí, porque es una singularidad que nos distingue en muchos kilómetros a la redonda, incluido Portugal.
En segundo lugar: Ya que tenemos la estación, lo que procede es dotarla adecuadamente y gestionarla de manera profesional para que el servicio sea satisfactorio para los usuarios, lo que en estos últimos años no ha ocurrido.
En tercer lugar: hay que considerar que la actividad de la estación está sujeta a muchos factores externos (como la oferta hotelera, comercial y de ocio en su entorno, la correcta gestión de vialidad invernal en lo accesos o la existencia de una planificación y organización turística que la convierta en un eslabón más de la cadena en nuestra oferta como destino turístico, de este modo nuestros recursos se sumarían en vez de colisionar entre sí).
También tenemos que tener en cuenta que nuestra estación es como es, pequeña (aunque con su potencialidad desaprovechada) y con una temporada de esquí más corta que en otras (aunque no debería tener rival en el Sistema Central) por lo que es necesario saber obtener de ella el rendimiento adecuado.
No podemos ignorar los efectos del cambio climático, con una temporada de nieve que tiende a ser cada vez más corta, es necesario que la estación sea cada vez más "de montaña" y no sólo de esquí. Las actividades de ocio activo y la interpretación y gestión sostenible de los recursos naturales para su explotación turística podrían mantener activa La Covatilla durante todo el año y asegurar su viabilidad futura, además de desestacionalizar nuestra oferta.
La Covatilla tiene que dejar de ser un juguete (y un arma política) en manos del alcalde. Ha de gestionarse con eficacia y transparencia a través de una estructura empresarial (pública o privada) que cumpla las normas de empresa y del mercado y tiene que formar parte de una estructura turística que la potencie y aproveche para favorecer el impulso del resto de nuestros recursos turísticos.
Pero también tenemos que ser conscientes de que La Covatilla no es el elixir maravilloso que va a solucionar todos nuestros males. Es sólo una oportunidad, que podemos aprovechar o echar definitivamente a perder. Béjar ha venido perdiendo casi todas sus oportunidades desde hace décadas, que no sea esta una más.
Y mientras tanto, trabajemos para sacar partido del resto de nuestros recursos.
Hemos invertido, y parece que vamos a volver a invertir el año que viene, un montón de dinero en una actividad que depende de que el grueso de la comunidad científica se equivoque, no exista un cambio climático asociado a la acción del hombre ylas temperaturas hayan aumentado desde la revolución industrial por casualidad.
Es como si un físico te dice que el papel combustiona con una llama y aún con eso echas 4,5 millones a una hoguera por si está equivocado.
Incuso este año se podría haber tenido una mejor temporada si se hubieran puesto los medios para ello, pero negar el cambio climático y sus efectos es un disparate suicida.
Claro que las temporadas de nieve van a ser cada vez más cortas. Pero también ocurre lo mismo con las precipitaciones de lluvia y la agricultura y no por eso vamos a concluir que la agricultura es inviable.
Otra cosa es que enfoquemos bien la cuestión. La estación de esquí puede tener cuatro meses de explotación o sólo uno y medio. Pero tiene que funcionar bien, que es de lo que se trata. Y si se tiene dinero para invertir en ella, que se emplee con eficacia y con sentido.
Pero,desde luego, si se siguen haciendo las cosas como hasta ahora, mejor es que se cierre.
La estación es inviable, da igual quién la gestione. La agricultura no tiene nada que ver con esto, siempre puedes sembrar variedades/especies que se adapten mejor a la sequía, sin embargo la nieve tiene una temperatura exacta de supervivencia.
Además aunque la escasez de precipitaciones se puede solucionar con nieve artificial, contra el aumento de temperaturas no se puede luchar. Este año ha sido el claro ejemplo: se hizo nieve en debutantes al inicio de la temporada y se la llevó la lluvia, en enero y febrero apenas hubo días lo suficientemente fríos, y la poca nieve que se pudo hacer se deshizo por las altas temperaturas.
De hecho a partir de 2200 metros hay bastante nieve, síntoma inequívoco de que, de ahí hacía abajo, las condiciones térmicas no han sido adecuadas para la nieve.
Tenemos necesidades básicas sin cubrir.
P.E faltan plazas de residencias, todos podemos decir mas, pocos en Bejar ganan sueldazos y lo tienen todo cubierto necesitan la ayuda pública.
1. Los recursos son limitados como dice el editorial. El dinero publico mucho mas, ya no estamos en los felices 90 o principios de los 2.000, cambiar la mente, lo que en esos años valía hoy puede ser un disparate.
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