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Dedos de luna (I)
Ese dedo mágico de la noche más larga del año,
traerá para siempre a mi memoria
hoguerillas lejanas iluminando la ventana
del hospital.
Recién había parido un niño blanco de nieve
y rubio como la mies, niño bautista de
leche y pan, niño de mis entrañas
cuidadosamente engendrado…
Dolorosamente tejido
en informativos de la primera guerra del golfo,
trayéndole a un mundo sin sentido,
acunado íntimamente con nanas
sonoras
orquestales
de blues y rock.
Ese niño que hoy cumple los dieciocho
es apenas consciente del influjo de la luna,
aquella luna a quien su hermana,
cuatro años mayor, hablaba
lamiendo el cristal;
tomando su redondez entre las manos
como si fuera un queso,
rogándole un niño para contarle cuentos...
Muy despacio y sin alharacas,
rescato también los versos aparcados
en mi memoria de madre, que ve pasar las lunas,
con gozo por el hombre que despunta
y tristeza por el infante perdido:
“Hubo un tiempo
En el que fuimos unidad.
Serena y misteriosamente,
Nunca he estado más completa…”
Gel Borrajo
Junio 23 de 2009
- Brindo con cerveza por lo
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hace 1 semana 4 días - ESTA NOTICA ES UN FAKE
LA
hace 1 semana 5 días - Pues muy fácil, si no os
hace 1 semana 5 días - Yo tengo que denunciar algo
hace 1 semana 6 días - Tienes pruebas de que ahí
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Estupenda poesía Gel. Me encanta como escribes. Tienes un Don que muchos quisiéramos. Sólo permíteme corregirte una cosa: "la noche más larga del año" no es precisamente la de San Juan.
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