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Cómo consiguió Río la sede de los Juegos Olímpicos
Boletín de la Warthon University
El pasado otoño, y después de haber sido rechazada en otras ocasiones, Río de Janeiro –la segunda ciudad de Brasil-, consiguió la aprobación del Comité Olímpico Internacional para hospedar los Juegos Olímpicos de 2016. En opinión de Carlos Roberto Osorio, secretario general del Comité Olímpico Brasileño, esta vez Río tenía bien aprendida la lección y además había superado con éxito la organización de los Juegos Panamericanos de 2007. Estos dos hechos, así como las “circunstancias especiales” de estabilidad económica de Brasil en un entorno de crisis global contribuyeron a superar a las ciudades rivales.
En una entrevista con Felipe Monteiro, profesor de Gestión de Wharton,y Ken Shropshire, profesor de Derecho y Ética Empresarial de Wharton, Osorio habla del proceso de selección y de los retos que les esperan.
A continuación se ofrece una transcripción de dicha conversación.
Knowledge@Wharton: Gracias a todos por su presencia. Señor Osorio, querría comenzar esta entrevista haciéndole una cuestión genérica. Después de haberse presentado varias veces, Río por fin ha ganado el derecho a hospedar los Juegos Olímpicos en 2016. ¿Qué es lo que ha hecho que Río gane esta vez? ¿Cuál ha sido el ingrediente secreto?
Carlos Roberto Osorio: Conseguir que los Juegos Olímpicos se celebren por primera vez en Río –así como en Brasil y en Sudamérica-, ha sido un viaje muy largo. El resto de ocasiones en las que nos presentamos forman parte de un proceso de aprendizaje. Cuando lo intentamos por primera vez para los Juegos Olímpicos de 2004 el proyecto que presentamos era muy básico y en realidad no comprendíamos todo lo que envuelve al proceso y los requisitos para alojar unos Juegos Olímpicos. Así pues, creo que en esta ocasión Río lo que hizo fue encontrar un objetivo. Río es una ciudad para los deportes. Brasil es un país para los deportes. Río es una ciudad que está completamente hecha a medida para los deportes de exterior; sus alrededores son espectaculares; El ocio, el placer, los deportes y el turismo forman parte de los principales negocios de la ciudad. Así, la organización grandes eventos ha ocupado siempre un lugar central dentro de los planes de desarrollo de Río.
Lo que ha cambiado esta vez ha sido, en primer lugar la experiencia; habíamos optado a la candidatura en otras ocasiones y ahora ya habíamos organizado eventos a gran escala. A esto debemos añadirle las especiales circunstancias que Brasil está viviendo en la actualidad: es un país que permanece estable y fuerte económicamente, con grandes perspectivas de futuro y con la masa crítica necesaria para albergar los Juegos. Así pues, creo que la combinación de una mayor experiencia y estas circunstancias especiales fue lo que consiguió hacerse con el triunfo.
Felipe Monteiro: En 2007 Brasil organizó los Juegos Panamericanos. Usted estuvo personalmente involucrado en dichos juegos. ¿Qué lección –si es que puede señalar una-, ha aprendido de los Juegos Panamericanos que pueda ahora aplicar a los Juegos Olímpicos?
Osorio: Creo que la lección más importante –y no sólo una lección, sino también una experiencia que vivimos-, es la integración entre la organización de un evento de gran escala y el gobierno. Un evento como los Juegos Panamericanos –con múltiples deportes y la participación de 6.000 atletas-, o un evento a nivel mundial con casi 11.000 atletas como los Juegos Olímpicos no pueden organizarse sin el apoyo del sector público. No se puede dar la bienvenida a 100.000 o 200.000 personas a tu ciudad sin contar con servicios públicos adicionales e infraestructura adicional. Y para coordinar todo eso se necesita integración. Así pues, con los Juegos Panamericanos creamos dicha relación; generamos un entendimiento con el sector público. Y francamente, ofrecimos unos juegos excelentes, consideramos por muchos los mejores Juegos Panamericanos de la historia.
Este éxito nos allanó el terreno para albergar los Juegos Olímpicos… Cuando presentamos nuestra candidatura a los Juegos Olímpicos de 2004 y perdimos algunas personas dijeron “Ahora a por los Juegos Olímpicos 2008”. Y nosotros, los que de algún modo estamos relacionados con el mundo del deporte en Brasil, dijimos “No. Mejor paso a paso. Primero organicemos este gran evento continental, adquiramos la experiencia que necesitamos y luego vayamos a por los Juegos Olímpicos”.
Ken Shropshire: Carlos, su candidatura ha resultado ser la ganadora; una de las ciudades rivales era Chicago. He oído que usted dice que Chicago nos ha dado a Obama, Oprah, pero que aún así no fue la ganadora. ¿Qué cree que podrían haber hecho para tener mayores oportunidades de vencer a Río?
Osorio: Desde el principio nos dimos cuenta que Chicago era un rival muy duro. Chicago es una ciudad fantástica. También es una ciudad volcada en los deportes, con una amplia tradición. Es una importante ciudad estadounidense. Y la elección de Barack Obama como Presidente de Estados Unidos ha dado a Chicago internacionalmente un atractivo adicional, porque se podría decir que Chicago conforma la base política de Obama. Asímismo, Barack Obama ha situado a Estados Unidos en una mejor situación internacional tras los años de administración Bush, que en muchas partes del mundo no fueron considerados muy positivos internacionalmente. Así, al principio del proceso la mayoría de los observadores políticos y olímpicos de todo el mundo señalaban a Chicago como favorita.
En cuanto a Río, desde el principio intentamos diferenciarnos de Chicago y también de Madrid y de Tokio. Nuestro lema básicamente era: Estados Unidos ha organizado –entre juegos de verano e invierno-, ocho ediciones de los Juegos Olímpicos. Los de 2016 serían los novenos. En cuanto a Tokio, sería la quinta ocasión. Para España la segunda, y si consideramos toda la Unión Europea, sería la decimotercera vez. Pero en el caso de Río, Brasil y Sudamérica, ésta sería la primera vez … en un momento en que las cosas nos van muy bien.
Creo que los que nos diferenció de otros candidatos fue, en primer lugar, este posicionamiento. Y en segundo lugar, que nuestra candidatura fue liderada por deportistas brasileños. No éramos gente del mundo de los negocios. No éramos políticos. Éramos deportistas hablando a deportistas. Y ese canal de comunicación funcionó mejor que el de los demás. Chicago tuvo dificultades con el Comité Olímpico de Estados Unidos, cuya directiva ha cambiado varias veces en los últimos años. Esto debilitó la capacidad de proyección de Estados Unidos en la arena internacional de los deportes. En cuanto a una futura candidatura de Estados Unidos, creo que es muy importante que mantengan cierta estabilidad en su Comité Olímpico.
Monteiro: Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los gestores es el acceso a conocimientos de los que no disponen internamente para no tener que inventar de nuevo la rueda. Creo que los Juegos Olímpicos es un buen ejemplo de ello. Amén de los conocimientos que usted ya tenía, ¿cómo ha conseguido -y encontrado- fuera de Brasil el conocimiento necesario para organizar los Juegos Olímpicos?
Osorio: Desde el principio nos dimos cuenta que, al no haber organizado nunca unos Juegos Olímpicos, carecíamos de experiencia y conocimientos. Los Juegos Olímpicos son el mayor evento y más complejo que se celebra en nuestro planeta durante tiempos de paz. Es una gran responsabilidad para cualquier ciudad o país.
En primer lugar, la candidatura contó con el apoyo del gobierno y la sociedad brasileña. Y esto se debió a una clara percepción del valor asociado a la celebración de los Juegos Olímpicos en Brasil. En segundo lugar, fuimos fuera y miramos al mundo. Y como ya habíamos participado en el proceso de selección otras veces, sabíamos como encontrar gente buena en el exterior, incorporar experiencia y añadir así valor a nuestro proyecto. Así pues, no fingimos que sabíamos todo. Sabíamos que nos quedaban muchas cosas por aprender, e incorporamos muy buenos profesionales de Australia, Estados Unidos y Europa que aumentaron el talento de nuestro equipo y fortalecieron nuestra candidatura. Y este fue, en mi opinión, uno de los motivos de nuestro éxito. Estamos muy orgullosos de poder decir que teníamos el mejor equipo de consultores en todo el proceso de selección.
Shropshire: Entre los consultores, uno de los problemas importantes con estos Juegos –o con la Copa del Mundo, o con cualquier otro evento global-, parece ser el nivel de impacto social y el legado a dejar. Se podrían combinar los dos. Tuve la fortuna de trabajar en las Olimpiadas de 1984 en Los Ángeles y lo que pensábamos dejar tras nuestro paso era dinero, que Los Ángeles fuese vista como una pieza fundamental en el Pacífico y luego están la piscina olímpica y el velódromo. Esas eran las piezas fundamentales en las que nos centramos. ¿Y qué ocurre en el caso de Río? ¿Cuál son los planes para el futuro?
Osorio: Bueno, creo que para nosotros esta es la cuestión más relevante. El motivo por el que participamos en este proceso era aprovechar un evento como los Juegos Olímpicos para mejorar realmente las cosas, tanto en la ciudad como en el país, de diferentes modos. En primer lugar, los Juegos llevarán a la ciudad de Río enormes inversiones en infraestructuras. De hecho, Río no pidió dinero a Brasil para hacer muchas cosas nuevas; simplemente se acelerarán proyectos que ya estaban en marcha. Debido al marco temporal de los Juegos, cosas que se harían en veinte años ahora se harán en siete. Estamos hablando de ampliar el metro, renovar carreteras, el aeropuerto. Toda la infraestructura de la ciudad se transformará, y con ello la calidad de vida, así como la capacidad para atraer otras inversiones.
Pero estos son sólo los resultados tangibles; desde nuestro punto de vista son tan sólo una pequeña parte de la historia. Debemos reconocer que Brasil es un país con problemas sociales. Uno de los mayores problemas son las desigualdades dentro de nuestra sociedad. Creemos que los deportes, y los Juegos Olímpicos en particular, son una herramienta excelente para promover la integración social, para promover y motivar a la gente joven para que haga deporte, y para hacer que los valores olímpicos formen parte de sus vidas futuras. Así, el legado social de los Juegos será una parte muy, muy importante de nuestro proyecto. Todo lo que se haga en Río tendrá un legado físico que sin lugar a duda será muy relevante. Pero más importante es aprovechar esta gran oportunidad para mejorar los programas sociales que ya existen, para promover la integración dentro de la sociedad y para que las generaciones más jóvenes alcancen unos mejores niveles de vida. Y el deporte es una herramienta excelente para promover la educación y ofrecer este legado.
Estamos entusiasmados con el legado que vamos a dejar. Y creo que ha sido uno de los motivos por el que se eligió Río. Demostramos claramente al Comité Olímpico Internacional que el impacto en Brasil sería mucho mayor que en sociedades desarrolladas o establecidas como Estados Unidos, Japón y España. Somos una sociedad en transformación; todavía nos estamos formando. Y el impacto de un evento como los Juegos Olímpicos será tremendo, no sólo en Brasil sino también en toda Sudamérica.
Monteiro: Me imagino que también algunas personas estaban muy interesadas en las oportunidades de negocio que los Juegos generarán, no sólo para las empresas locales sino también para los inversores extranjeros que deseen invertir en Brasil. ¿Podría comentarnos algunas de sus ideas preliminares sobre el tema?
Osorio: Desde luego. Voy a desarrollar su idea, que es muy importante. Brasil reconoce que uno de los objetivos de los Juegos es proyectar la “marca Brasil” y proyectar las empresas, productos y servicios brasileños internacionalmente. Estamos viviendo un periodo de rápido crecimiento económico. Brasil disfruta de estabilidad económica y política desde hace casi dos décadas y tiene suficiente masa crítica para pasar al siguiente nivel. Vemos los Juegos Olímpicos como una parte estratégica del crecimiento de la economía brasileña, una especie de fiesta de presentación del país para mostrar al mundo su nueva cara. Al igual que en el caso de Corea en 1988, con España en 1992 y más recientemente con Beijing en 2008, los Juegos Olímpicos son un poderoso trampolín para impulsar un país, su cultura, la gente… para lograr las condiciones necesarias para alcanzar el siguiente nivel.
En relación a su pregunta, lo que estamos haciendo –y también el gobierno brasileño-, es establecer una serie de programas para utilizar los Juegos Olímpicos para atraer empresas e inversores a Brasil. Estamos utilizando la Copa del Mundo 2014, los Juegos Olímpicos de 2016 y otras oportunidades –y las inversiones vinculadas a dichos eventos-, para atraer a nuevas personas, más inversiones y para proyectar nuestras empresas en el exterior. Será un enfoque sistemático; un enfoque fundamental dentro de nuestra estrategia para los próximos seis a diez años.
Shropshire: Entonces, después de que el mundo vea el gran éxito de Río, ¿cuál será el próximo país del planeta interesado en “utilizar” los Juegos del modo que usted está describiendo?
Osorio: Es una pregunta muy buena, y le agradezco que me la haga porque forma parte de nuestro mensaje. Creemos que con la elección de Río, Brasil y Sudamérica estamos abriendo las puertas a nuevos territorios, a nuevas regiones del mundo que también aspiran a albergar los Juegos. Francamente, hasta ahora sólo las partes más desarrolladas del hemisferio norte han tenido la oportunidad de organizar los Juegos: Norteamérica, Europa y ciertas partes de Asia. Con la victoria de Río y Brasil, y con la celebración del evento estamos seguros que las puertas se abrirán también para África, Oriente Medio y el Sudeste Asiático, que cuenta con economías tan fuertes como India. Creemos que Brasil está ayudando a que los Juegos Olímpicos sean algo realmente universal. Si se trata de un fenómeno universal que pertenece a todas las regiones del mundo.
Obviamente, es necesario comprender que la tarea es muy compleja y se necesita mucho dinero e inversiones. Hay que tener cierta masa crítica para organizarlos. Pero otras partes del mundo y otros países también cuentan con la suficiente masa crítica. Así, Indonesia, India, Sudáfrica y tal vez Egipto podrían hacerlo en el futuro. Estos países deberían albergar los Juegos, y de hecho en el futuro seguro que lo harán.
Monteiro: Río es conocida como “la ciudad maravillosa”. Los cariocas son famosos por su alegría y por el Carnaval. ¿Por qué cree que serán recordados estos Juegos Olímpicos?
Osorio: La promesa que hicimos al Comité Olímpico Internacional es que organizaremos unos Juegos Olímpicos brasileños… con nuestro toque y características especiales. Y el Comité Olímpico Internacional dijo “De acuerdo”. Si echamos un vistazo al pasado nos daremos cuenta que los Juegos han sido más fuertes cuando han estado vinculados a nuevas gentes y culturas. Esto añade valor a la marca olímpica y a los ideales olímpicos. Los Juegos de Río van a estar llenos de color, juventud… van a ser tropicales… entusiasmo mezclado con pasión, que son las características de nuestra ciudad; pero ofreciendo servicios profesionales y de alta calidad. Resumiendo, los Juegos de Río serán muy, muy divertidos.
Knowledge@Wharton: Tengo otra pregunta para usted. ¿Qué es lo que le quita el sueño por las noches¿ ¿Qué es lo que más le preocupa?
Osorio: Bueno, estamos empezando la organización de los Juegos. Ahora simplemente estamos creando los cimientos para su organización. Creo que a cualquier organizador de un gran evento siempre le preocupa no tener suficiente control sobre alguno de los ingredientes necesarios para que el evento tenga lugar. Por ejemplo, dependemos de varios grupos de interés o socios. Y lo que es más importante, dependemos del gobierno y también de los medios, que empiezan a crear la imagen del evento.
Creo que en estos momentos nuestra principal preocupación es empezar las inversiones de capital necesarias para los Juegos, todas las prometidas por el gobierno, para que los proyectos se ejecuten según plazo y presupuesto. En cuanto tengamos esto pasaremos a la siguiente fase. Por el momento esa es nuestra principal preocupación.
Knowledge@Wharton: ¿Le preocupan los temas de seguridad en estos Juegos?
Osorio: Desde el 9 de septiembre la seguridad ha pasado a ser un tema prioritario en cualquier evento mundial de gran escala. Y los Juegos Olímpicos son el mayor evento mundial que se celebra. Los organizadores de los Juegos están muy preocupados –y con razón-, por los temas de seguridad. Hemos presentado al Comité Olímpico Internacional un plan de seguridad que es, desde nuestro punto de vista, muy profesional y al que dedicamos mucha inversión. Reconocemos que Río tiene por delante grandes retos en términos de seguridad, y es algo que no ocultamos al Comité Olímpico Internacional. Desde un principio hemos dejado claro cuál era la situación en Río.
Pero también presentamos nuestro historial. Río es una ciudad acostumbrada a organizar eventos a gran escala sin ningún tipo de problema. Por ejemplo, los Juegos Panamericanos que organizamos en 2007 contaron con la participación de 6.000 atletas, 700 de ellos de Estados Unidos. Hubo más atletas estadounidenses en Río en 2007 que al año siguiente en Beijing… Y no tuvimos ningún incidente, ni pequeño ni grande. Se tomaron precauciones adicionales. Al igual que en otros eventos, se trajeron policías de otras regiones del país. Y los juegos se celebraron en un clima muy pacífico.
Pero nuestro reto no es hacer que Río sea segura durante los Juegos en el lejano año 2016; nuestro reto es seguir mejorando, incrementar los niveles de seguridad de forma que la seguridad pueda ser uno de los grandes legados de los Juegos. No sólo para los visitantes y participantes durante los Juegos, sino también para nuestros ciudadanos después de los Juegos. Tenemos un programa de 1.200 millones de dólares que estamos implementando con éxito. Realmente esperamos no tener ningún problema grave de seguridad cuando se celebren los Juegos. Nuestra preocupación es aprovechar esta oportunidad para mejorar los niveles de seguridad para toda la población en general.
Monteiro: Todavía veo al presidente Lula llorando cuando Río ganó… ¿Cuáles fueron las reacciones de la gente? ¿Está en general contenta por haber conseguido la sede de los Juegos?
Osorio: La gente está entusiasmada con la idea de organizar los Juegos Olímpicos. Fue un gran logro para nuestro país … nos queda una gran tarea por delante. El proceso de selección es uno de los más complejos, largos y sofisticados del mundo. Y el premio es uno de los mayores que te puedan dar. Presentar simplemente tu candidatura supone por término medio un gasto de 60 a 100 millones de dólares. Y se trata de una campaña a nivel mundial, con competidores muy duros. Estás compitiendo contra los mejores del mundo. Para Río y para Brasil la victoria supone orgullo, autoestima para nuestra gente. Y eso por sí mismo es muy importante. Creo que el legado dejado únicamente de este proceso es tan importante que el dinero gastado ha sido muy bien empleado. Si vas a Río ahora verás que la gente sonríe de lado a lado; están deseosos de recibir al mundo, orgullosos de su ciudad, deseando trabajar duro; comprenden que “vale, nos hemos ganado el derecho a albergar los Juegos. Ahora tenemos que hacerlos realidad. Ahora tenemos que hacer honor a nuestra promesa delante del resto del mundo”. Y la gente está preparada y comprometida para trabajar duro … para asegurar el éxito de los Juegos.
Knowledge@Wharton: Después de haber pasado por todo el proceso, ¿qué lecciones de liderazgo ha aprendido que posiblemente le vayan a ser útiles en su próxima empresa?
Osorio: En primer lugar, hay que tener grandes sueños; cuando tienes grandes sueños se puede llegar más alto. Se pueden tener grandes sueños o sueños pequeñitos. Cuesta lo mismo. Pero cuando tus sueños son grandes los obstáculos parecen más pequeños y eso te hace llegar más lejos … Y llevar los Juegos Olímpicos por primera vez a Sudamérica era un sueño muy grande.
En segundo lugar, para tener éxito debes contar con un equipo muy bueno. Debes rodearte de los mejores, incluso de gente mejor que tú; todo el mundo debe trabajar en una misma dirección. Estos son mensajes muy sencillos de dirección o gestión. Soñar a lo grande, rodearte de los mejores y hacer que todos trabajen en una misma dirección. Si lo consigues tendrás un equipo potente; y entonces lo lograrás.
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