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Algo más sobre la Fuente de la hoja y Monte Mario
La Casita del pintor Zaballos
La Fuente de la Hoja Bienvenida esta nueva entrega sobre los refugios climáticos bejaranos, tan necesarios y a veces tan olvidados. Por si a alguien le interesa, añado algunos datos más sobre el paraje y sobre la propia fuente.
1. UN MONTE CON MUCHOS NOMBRES
Lo que hoy conocemos popularmente como Parque de los Pinos, que además es Monte de Utilidad Pública, forma parte del Entorno de Protección del BIC-Jardín Histórico El Bosque de Béjar desde junio de 2025, aunque su más reciente topónimo oficial, al menos desde la década de 1960, es Parque Forestal de Montemario en recuerdo de Mario Emilio Muñoz Díaz, fallecido durante la Guerra Civil, en la batalla del Ebro, y era hijo del escritor e industrial bejarano Emilio Muñoz García y de su esposa María Díaz Hernández. Desconozco si, viniendo de un viajero culto como don Emilio, el nuevo topónimo responde también a una evocación del Monte Mario de Roma donde, a partir de 1518, comenzó a construirse la villa de recreo de Giuliano de Medici (futura Villa Madama), bajo proyecto arquitectónico del gran Rafael Sanzio, dada la proximidad del nuevo parque forestal a nuestra villa de recreo, tan frecuentada y querida por Emilio Muñoz.
Pero mucho antes, el Montemario actual fue conocido por otros nombres, como El Tomillar que se menciona en el artículo, propio de una de las fases más degradadas de un antiguo espacio forestal, en este caso debido al sobrepastoreo de la zona. Todavía antes, a mediados del siglo XVIII (quizá desde finales del siglo XVI), se conocía este monte como Bañaduras Altas, un terreno comunal que era administrado por una institución peculiar y exclusiva de Béjar llamada Diputación del Común o Gremio de Bañaduras, y que entre sus muchas iniciativas promovió la plantación de castaños en formación adehesada (para aprovechamiento ganadero del suelo y el vuelo: pasto y fruto) tanto en estas Bañaduras Altas como en las Bañaduras Bajas, más conocidas como El Plantío (plantío de castaños, obviamente, y de los que todavía sobreviven algunos ejemplares centenarios en torno al cementerio). En las Bañaduras Altas recuerdo haber visto de niño algún grueso ejemplar de castaño, medio seco, no lejos del depósito y de la casa del guarda (Clemente), que fue cedida durante años al pintor Antonio Zaballos.
Todavía se puede rastrear un topónimo más antiguo, quizá de raigambre medieval, para este mismo monte, conocido en el siglo XVI como "Quarto alto de la dehesa del Rebollar" por la formación adehesada de pasto y arboleda de roble rebollo o mejojo (Quercus Pyrenaica). El "Quarto bajo de la dehesa del Rebollar" coincidía con las posteriores Bañaduras Bajas, pero cabe preguntarse dónde se encontraban los otros dos cuartos intermedios: sin duda, uno de ellos sería la parte más oriental de El Bosque, pues la occidental coincidía con otro predio comunal llamado Prado San Juaniego, que era el área del Prado de la Justa destinada al pasto de las caballerías de los caballeros villanos de Béjar; el otro cuarto intermedio podría coincidir con la zona de los Pozuelos, entre El Bosque y las eras de Palomares.
2. REPOBLACIONES EXPERIMENTALES DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA
Aunque la vegetación clímax de Béjar y comarca es el rebollar, las plantaciones de castaños han permitido un sustrato óptimo para las dos especies, que siguen brotando y creciendo entre las otras plantaciones de coníferas diversas (no sólo pinos), con mayor presencia en las inmediaciones de la Fuente de la Hoja y su mejor momento durante la otoñada.
La repoblación del siglo XX poco tiene que ver con las perpetradas en grandes extensiones de toda España por el ICONA durante las décadas de 1970 y 1980, pues las de Béjar comenzaron a realizarse en tiempos de la Segunda República, con carácter experimental y bajo la dirección del ingeniero de montes José Elorrieta y Artaza. Tiempo después, en 1984, se publicó un estudio para comprobar el rendimiento maderero de las diferentes especies plantadas, en este caso a cargo del también ingeniero de montes José Miguel Montoya Oliver y con el título de Resultado de 50 años de experiencias sobre el crecimiento y adaptación de diferentes especies forestales en el montano-silíceo español (Béjar, Salamanca, 1933-1983). En este estudio se detallan las variedades plantadas en los años 30, tanto coníferas como frondosas: nueve especies de pináceas, tres de cupresáceas sin contar ejemplares sueltos de sequoia y ciprés de Lawson, además de pinsapo, cedro y pseudotsuga, así como doce especies de frondosas como robles, castaños, encinas, nogales, acacias, liquidámbares, abedules, cerezos silvestres, eucaliptos etc., una riqueza arbórea de notable madurez en nuestro tiempo que, a pesar de los incendios, las talas injustificadas y la desidia de las administraciones, se acerca al siglo de existencia: en sólo siete años, será un parque centenario.
3. LA FUENTE DE LA HOJA ES OTRA
Además de las especies botánicas representadas, Montemario cuenta con una veintena de puntos de interés entre edificaciones, fuentes, merenderos, miradores y hasta una piscina infantil. Uno de los puntos más valiosos es precisamente el merendero de la Fuente de la Hoja, que no es la que se muestra en el artículo, mucho más reciente en su primera etapa y en su posterior reforma con la curiosa espiral de inspiración Land-Art: esa fuente se construyó a mediados de la década de 1970, encañada desde un manantial que surge en una especie de cárcava que hay a sus espaldas y fue reformada con el desaguadero en espiral un par de decenios después. La verdadera Fuente de la Hoja estaba situada algo más abajo (al noreste), adosada al murete de contención de la terraza del merendero, frente al muro sur de El Bosque, y recibía su nombre por el uso que la gente hacía de una lustrosa hoja de laurel cerezo que crecía junto al pilón, y que, introducida en el caño de hierro, permitía prolongar el chorro para beber más cómodamente. Toda la fuente era de buena cantería y, con algunas alteraciones, se conserva aún a pocos metros del merendero, junto al camino de Palomares, dotada de banco alrededor y conocida como Fuente del Pino; por encima de esta "nueva" Fuente del Pino se conservaba hasta no hace mucho una especie de pozo cilíndrico de ladrillo que supongo serviría como depósito. Así pues, la Fuente de la Hoja ya no lo es, aunque quizá debería volver a serlo: trasladando hasta su primer emplazamiento la "nueva" del Pino y replantando los laureles cerezos a su alrededor para poder rescatar el nombre y su por qué.
4. UNA PROPUESTA PARA RECUPERAR MONTEMARIO
Ya se han mencionado las lamentables condiciones de algunos de los puntos de interés de este magnífico espacio público y en particular el parque infantil y la Fuente de los Maestros de su terraza superior, degradada para uso canino por alguna estúpida decisión municipal y privada ya del busto del maestro realizado en bronce por Francisco González Macías, ausentes sus mascarones leoninos de piedra caliza y su gran pila semicircular: en conjunto, una obra proyectada sin duda por el arquitecto Tomás Rodríguez, socio de Fernando García Mercadal. Emilio Muñoz y cualquiera con un poco de sensibilidad sentiría vergüenza de lo que hemos hecho con ese patrimonio tan generosamente legado. Nuestros mejores amigos caninos tienen derecho a sus cosas, claro que sí, pero, ¿ha de ser a costa de un patrimonio público de valor?, ¿no hay terreno para los perros en otro lugar cercano donde no se cause perjuicio?
Precisamente para recuperar este espacio verde y maduro de nuestra ciudad, en 2002 se hizo una propuesta de arboretum desde el Grupo Cultural San Gil que se publicó en las Actas de las IV jornadas de estudio sobre El Bosque de Béjar y las villas de recreo en el Renacimiento (2003), donde los lectores interesados podrán conocer todos los detalles (en la Biblioteca Pública del CMC San Francisco, por ejemplo). El título de la ponencia es "Arboreto de Castilla y León en Montemario-El Bosque: una propuesta educativa y de recreo" (pp. 281 a 294) y fue remitida en tiempo y forma a las administraciones local y regional, lamentablemente sin respuesta alguna, como acostumbran a hacer quienes dicen ocuparse de lo público en nuestro nombre.
Se perdió aquella oportunidad, pero, casi un cuarto de siglo después, se podría retomar con mayor impulso ahora que la totalidad de Montemario por el sur, más una franja de 50 metros de fondo por el norte, conforman el Entorno de Protección del BIC-Jardín Histórico El Bosque, todo ello dentro de la delimitación de la Reserva Mundial de la Biosfera Sierras de Béjar y Francia declarada por la UNESCO en octubre de 2006.
Desde aquí apelo a la sensibilidad de los bejaranos, a las asociaciones culturales y ambientales y a los descendientes de Emilio Muñoz para impulsar la propuesta del arboreto y, con ello, mejorar el estado de conservación de este refugio climático excepcional.
José Muñoz Domínguez
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hace 2 días 12 horas - De Ceuta sabemos poco, pero
hace 4 días 5 horas - No veo nada en el artículo
hace 4 días 12 horas - De Ceuta no habéis escrito
hace 5 días 23 horas - En lo del mantel no había
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hace 1 semana 21 horas - Tú lo has dicho si para
hace 1 semana 6 días - Llevo toda la vida
hace 1 semana 6 días - Para que veas de que
hace 1 semana 6 días




Creo que el guarda de Montemario se llamaba Constante.
Cierto, ahí me he liado con otra persona del barrio, pero quise decir Constante (ignoro sus apellidos), que era el guarda de Montemario y también fue policía municipal; le recuerdo con porte alto y delgado, con el gesto serio. Ustedes perdonen el lapsus.
José Muñoz Domínguez
Creo que os estáis liando.
Constante era municipal y casero del colegio de los Pinos. No era el guarda de Montemario y tampoco tan alto y delgado.
Puede ser como usted dice, aunque yo diría que Constante y familia vivieron en esa casa antes de trasladarse a la de abajo, donde está la sede de Protección Civil. Mi recuerdo de su fisonomía también puede estar distorsionado por el tiempo y por el hecho de que yo era un crío entonces. Lo importante, me parece, es reconocer el valor de Montemario como espacio arbolado maduro y de valor y promover su conservación y mejora.
José Muñoz Domínguez
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