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21 Una escalera hacia el cielo
Calles de Salamanca
Patio de la Casa de las ConchasLos estudiantes de Salamanca del Siglo de Oro ni imaginar siquiera podían que un día el hombre surcaría los cielos en aparatos metálicos captando imágenes inéditas, nunca vistas hasta entonces. Al igual que esto era impensable, lo mismo ocurría con los campaneros de la Catedral y con los seminaristas del colegio de Jesús o Clerecía. Sus espacios elevados permanecían vedados para los curiosos. Sólo ellos tenían el privilegio de pasearse por encima de las cabezas de unos incautos transeúntes salmantinos enfrascados en su devenir cotidiano, creyendo sus pasos fuera de todo espionaje. Cual Fermín de Pas en el glorioso primer capítulo de La Regenta, los tejados, los claustros y patios de nuestra particular Vetusta charra no escapaban a los ávidos ojos de unos pocos que se deleitaban imaginando las historias sucedidas en el interior de los muros del apiñado caserío abierto a sus pies. Quizás como el taimado y corrupto canónigo de Oviedo, soñaban un día con domeñar la ciudad de las fachadas doradas y a sus ilusos habitantes.
Catedral ViejaHoy día los visitantes, violadores de tales espacios un día vedados, tienen el privilegio de extasiarse con la vista de torres, cúpulas, palacios, espacios abiertos y cerrados, de la Salamanca del siglo XXI, de su campo charro y de los transeúntes que, como los de aquellos tiempos, pasean ajenos al permitido espionaje.
La idea partió de la Catedral de Salamanca. Dado que las tribunas de ambas catedrales eran susceptibles de poder servir tanto de espacio expositivo como lugar de tránsito hacia los tejados de la magna obra, se decidió acondicionarlas para que los visitantes se convirtieran en campaneros de otros tiempos y llamaron a la exposición temporal Ieronimus, en honor al primer obispo de la diócesis. Corría entonces el año 2002 y hoy día siguen sus puertas abiertas, tal ha sido y es el éxito de la iniciativa. Entre las delicias de las que se puede disfrutar al realizar la visita se encuentran asomarse a la tribuna de los pies de la Catedral Vieja, abierta en la Torre Mocha, y dominar desde ella, como desde un balconcillo oculto, el misterio y magnificencia del templo románico, incluyendo el retablo mayor salido de los pinceles de Dello Delli y la bóveda de su hermano Nicolás Florentino. No es menos impresionante comprobar que las grietas provocadas por el terremoto de Lisboa de 1755 en los muros de la Catedral Nueva, a ras de suelo apenas percibidas, son fisuras por las que podemos meter ambos brazos sin Cimborrio de la Clerecíaproblemas, preguntándonos entonces la causa de que el edificio siga aún en pie. Inolvidable es pasear alrededor de la famosa Torre del Gallo, decorada exteriormente por la inimitable cobertura decorativa de escamas de pez, apreciando cada detalle de los sillares que un día unas manos hábiles colocaron hace novecientos años. Y, por supuesto, las vistas que desde el exterior se nos ofrece de la ciudad estudiantil, con la Plaza de Anaya en primer término y el claustro de la universidad bien cerquita.
Hace poco tiempo, la Clerecía decidió abrir también sus torres- campanario, esas que se enseñorean en la fachada de su iglesia por encima de la calle Compañía, sobre la Casa de las Conchas, escoltando de cerca la ceguera del maestro Salinas, vislumbrando la churrigueresca Plaza Mayor, saludando a las augustas catedrales, entreviendo al convento dominico de San Esteban, dominando los apiñados tejados de las casas, abriendo las venas itinerantes de las callejuelas. Bajo el título de Scala Coeli (Escalera hacia el cielo en latín), la entrada incluye un espacio expositivo dedicado a la construcción del complejo jesuítico por obra y gracia de la magnanimidad de la reina Margarita de Plaza de AnayaAustria y de Felipe III. Al margen puede adquirirse una visita guiada a la escalera principal y al claustro, una verdadera lección de arquitectura salida de la imaginación de Andrés García de Quiñones.
Salamanca, la Blanca, ¿cuántos secretos mantendrás encerrados bajo los tejados de tus egregias casas? Quiero intentar descubrirlos, al menos imaginarlos, desde las alturas, casi tocando el cielo.
- Días pasados hice mi
hace 1 día 10 horas - Completo lo anterior. En
hace 1 día 15 horas - Sin duda, los responsables
hace 1 día 16 horas - Y encima... trincones:
La
hace 1 día 16 horas - Totalmente de acuerdo con
hace 1 día 17 horas - Desde mi ignorancia,
hace 2 días 9 horas - Completamente de acuerdo.
hace 2 días 17 horas - Lo de matar toros, llamarlo
hace 3 días 9 horas - 8. Banda de Música
9.
hace 5 días 15 horas - La callada por
hace 1 semana 16 horas




Tuve el privilegio de visitar Ieronimus guiado por la experta mano de Carmen y de Roberto. Es una experiencia diferente ver los monumentos por dentro pero tb por fuera. Y, además, las vistas de la Plaza de Anaya, Clerecía, Pza. Mayor, Rúa Mayor,..., espectaculares. También el recorrido por el triforio de la catedral. Me falta por visitar la Clerecía, lo que espero hacer pronto.
J.R.S.
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