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VIII. la fauna no quiso ir a la guerra
En el NiloSudán tiene frontera con países que cuentan con una fauna importantísima por número y por variedad de especies como es el caso de Uganda y Kenya. Decía desde el avión que el paisaje del sur de Sudán parecía una prolongación del de sus vecinos, y, sin embargo, resulta imposible ver animales ni desde el avión ni por la carretera, ni se conoce parque o reserva alguna de animales. Parecería que la única fauna que hay en el sur de Sudán son los rebaños de cabras? Recuerdo que esta pregunta se la hicimos a Winnie cuando íbamos desde Yei al terreno donde se efectuaba el desminado, y ella nos contestó que en diversas ocasiones mientras desminaba había visto animales típicos que habitan en la sabana como gacelas y antílopes. Era el testimonio de una mujer fiable, pero casi nadie mas hablaba o se interesaba por el tema.
El NiloSi se estima que en el sur hay unos seis millones de habitantes, casi el mismo número que si sumamos los muertos y los desplazados a lo largo de los cincuenta años que ha durado la guerra civil, es fácil deducir que el sur ha cargado con la peor parte.
Pero además puede pensarse que muchos animales que integraban la numerosa fauna del Sudán huyeron de una terrible guerra que dejaba la desolación en los lugares por los que pasaban los soldados y donde a la fauna le tocó un mal papel pues sirvieron como alimento a las tropas de ambos bandos, a la guerrilla y al ejército oficial del norte, o bien vendieron los colmillos o los cuernos para satisfacer las fantasías eróticas de los orientales, bajo la creencia de que el polvo de cuerno de rinoceronte, por ejemplo, es afrodisíaco.
Pero si que hay fauna en el sur de Sudán. Hace unas semanas descubrieron, en la región pantanosa de los Lagos, a cientos de elefantes en una isla, donde han podido eludir “la caza desenfrenada que ha sufrido el país a lo largo de los últimos veinte años de guerra”, según el corresponsal de Mundo Negro Digital. Los ambientalistas mantienen la localización de los elefantes en secreto para evitar los cazadores furtivos pues aunque existe la prohibición desde hace cinco años para recuperar la fauna, es fácil conseguir tallas de marfil en el mercado Omdurman en Jartum.
No es que los países vecinos tengan una salud política excelente y gocen de paz continuada, pero la mayoría de ellos cuenta con parques protegidos para la conservación de la fauna y los animales que vivían Sudán, en los últimos años, se han visto obligados a cambiar sus ancestrales rutas migratorias en aras de la supervivencia y seguro que los elefantes con su memoria prodigiosa han registrando los peligros por los que han pasado en las pasadas décadas, de manera que Catterson, un conservacionista, dice que la isla donde están los elefantes no es un buen hábitat para ellos, pero están fuera del alcance de los fusiles furtivos. “Ni tú ni yo aguantaríamos allí entre mosquitos y cocodrilos” sigue comentando, pero los elefantes han elegido ese pequeño sufrimiento al inflingido por los humanos aterrados y enloquecidos por una guerra civil.
Pero hay más, hace pocas semanas, el 13 de junio pasado, el corresponsal Ed Pilkington del diario británico The Guardian, daba la noticia de que científicos norteamericanos en colaboración con el gobierno autónomo del sur creen haber descubierto la mayor migración de animales salvajes de nuestro planeta, superior incluso a la migración tan conocida que se produce desde el Serengheti en Tanzania al Masai Mara en Kenya. En un reconocimiento aéreo han avistado un gran número de gacelas y antílopes, en una región según el periodista “desprovista de toda vida salvaje a causa de la guerra”. Después de que los científicos sobrevolaran una zona de 590 mil kilómetros cuadrados equivalente a algo más de la superficie de España, fueron testigos de la migración de temporada, pues es la estación lluviosa, a lo largo de un área de pastizales y esteros de 80 kms. de largo por 40 kms. de ancho, calculando que allí había cerca de ochocientos mil antílopes mas varios miles de gacelas, llegando a 1,3 millones de animales.
Parece, pues, que la paz le ha sentado bien a la fauna sudanesa y en poco tiempo es posible que puedan atraer turismo y riqueza como lo hacen en Uganda y sobre todo en Kenya. Los elefantes con su sabiduría atávica han de estar registrando en su memoria los cambios acaecidos de manera que vuelvan a recuperar sus rutas migratorias que atraviesan la región de Equatoria aunque es posible que algunos resulten heridos al pisar alguna de las minas antitanque o antipersona, por lo que habría que pensar en cambiar o introducir una nueva denominación, porque también son minas antifauna. Quizá encuentren raro toparse con carros de combate destrozados por sus antiguas sendas, pero es de esperar que su vuelta suponga el establecimiento definitivo de la paz en una de las áreas del mundo más castigadas.
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hace 7 horas 49 mins - o como dice alguien en otra
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