
Bajo licencia de Creative Commons.
VII. Las Naciones Unidas y las ONGs como las multinacionales de la ayuda
Al llegar al aeropuerto de Juba los únicos aviones que se ven son los de organismos internacionales, bien de Naciones Unidas, UNICEF, o del Programa Mundial de Alimentos, aviones que por otra parte son más modernos y de mejor aspecto que los llamados aviones comerciales.
Nada mas bajar del aeropuerto el 80% de los vehículos llevan las siglas UN y las del programa en concreto al que se asigna el vehículo. Y al salir del aeropuerto lo primero que se divisa es el cuartel de los cascos azules.
Lo mismo sucede con los jeeps y los cuatro por cuatro que atraviesan la ciudad; muchas veces pasamos por delante de una zona donde había aparcadas varias decenas de ambulancias totalmente nuevas y los barracones donde se encuentran las diferentes oficinas de NU todos gozan de aparatos de aire acondicionado que se agradece cuando la temperatura media diurna en Juba supera los 35º centígrados. Hay que reconocer que las oficinas son extremadamente pequeñas, una especie de cubículos donde se almacenan los funcionarios de Naciones Unidas, funcionarios expatriados que proceden de muy diferentes países, asiáticos, africanos, europeos, australianos o americanos. Por eso las Naciones Unidas aparecen como una gran multinacional que ha apostado por la diversidad cultural para integrar los distintos programas de ayuda, aunque ellos suelen reservarse las tareas de planificación y control de los procesos que integran los diferentes programas y recurren a la mano de obra local para la ejecución de las tareas.
También llama la atención el equipamiento de las oficinas que están dotadas de un sinnúmero de cajas de cartón con equipos informáticos nuevos a estrenar, pecés portátiles, impresoras, plotters sofisticados que permiten obtener mapas detallados de instalaciones, ciudades, pueblos y aldeas.
Las Naciones Unidas suele sacar a concurso las vacantes para participar en los programas normalmente en calidad de asesores y consejeros técnicos que reciben un salario alto y otros beneficios como el alojamiento y los viajes. Los programas suelen durar seis meses aun cuando los técnicos pueden alargar su duración si el programa se mantiene, pero las condiciones de vida en el sur de Sudán son tan duras que hay una rotación importante cada seis meses y en nuestro campamento se organizaban fiestas cada vez que la gente regresaba a casa. Para muchas de las personas que participan en los programas, sobre todo si proceden de países subdesarrollados el salario es un elemento motivador muy importante pues equivale al de un directivo de su país de origen. Sin embargo, en el caso de los cascos azules, la mayoría de los soldados pertenecen a países subdesarrollados como Bangladesh y Pakistán con un coste mucho menor que si tuvieran que contratar soldados españoles o franceses por poner un caso, aunque sigue siendo cierto que estos soldados reciben una paga mucho mejor que en sus países de origen.
Los participantes en programas de Naciones Unidas son expatriados de alto nivel muy superior al de cualquier otra organización que participa en la reconstrucción del sur de Sudán, no sólo por su salario o sus equipos y oficinas sino porque además como antes decía usan buenos aviones especiales e incluso en el aeropuerto de Rumbek donde las salas de espera son árboles para el común de los mortales, los funcionarios de Naciones Unidas tienen un habitáculo con tejadillo y rejas protegido del exterior y de las lluvias, con bancos donde el personal puede esperar los seguros retrasos que llevan todos lo aviones.
Hay que reconocer, no obstante, que en el caso de Sudán, el personal de Naciones Unidas está funcionando como soporte del gobierno y aportando un conocimiento que tardaría bastantes años en conseguir, sobre todo si se tiene en cuenta el elevado número de analfabetos. Por otra parte, cuando se retire este personal dejarán a sus sucesores sudaneses todo el equipamiento que han aportado que es muy abundante en cantidad y con marcas de calidad.
En segundo lugar del escalafón están las OeNeGés. Aunque aquí estas organizaciones no funcionan con un modelo de corporación multinacional sino más bien como organizaciones franquiciadas. Por ejemplo Médicos sin Fronteras, Cruz Roja, Save the Children, en sus versiones españolas deciden sus misiones, los países donde van a intervenir, etcétera, bajo la marca de la franquicia y con un método de trabajo semejante a la hora de intervenir, de definir los proyectos, de los perfiles de los cooperantes,…
Frente a los beneficios de los expatriados de la ONU los cooperantes sólo se distinguen, en el mejor de los casos, porque visten la camiseta de su organización y muchos de sus miembros son enviados a posiciones de riesgo donde se están produciendo situaciones dramáticas tremendas, como en Darfur, al oeste de Sudán, o en algunas zonas de las montañas Nubas en el sur, donde se concentran grandes contingentes de desplazados afectados por multitud de enfermedades, muchas infecciosas, donde hay diversas facciones guerrilleras aun no desmovilizadas, la más importante en Darfur, los janjawid, apoyada por el gobierno de Jartum, y donde los cooperantes se juegan la vida cuando estas facciones abren fuego aun a sabiendas de que en medio se encuentran los desplazados en estado lamentable y los cooperantes de distintas organizaciones, dignos de admiración y de reconocimiento.
Si los expertos de la ONU hacen un trabajo excelente y dejan un conocimiento muy importante para el futuro desarrollo del país, los cooperantes de las oenegés además del duro trabajo que realizan con pocos o escasos medios, aportan sus miedos a los ataques guerrilleros, a los posibles contagios, a la dureza de unas condiciones difíciles de soportar, todo ello permaneciendo en sus puestos aunque algunas veces tengan la tentación comprensible de salir corriendo.
Queda mucho trabajo por hacer en el terreno de la creación de infraestructuras sanitarias y educativas. Hemos oído al comisionado gubernamental de la DDR, Oluku Holt, hablar de la escasez de escuelas en muchas zonas del país y hemos visto en Rumbek dar clase alrededor de un árbol y hemos visitado una escuela de Save the Children, Suecia, donde un profesor con una expresión hablada muy pobre, se dirigía a un grupito de muchachos tirados por el suelo entre mobiliario roto y desvencijado para que copiaran unas líneas que había escrito en una pizarra con tiza blanca, y afuera el cuidador usaba pedagogía de último grito, unas varas finas, para espantar la nube de chicos que se arracimaban para ver como filmábamos la escuela. No todas las escuelas son así, pero las carencias son terribles no sólo en cuanto a aulas y mobiliario sino también respecto al material escolar, libros, cuadernos, bolígrafos,…
- Nací en Béjar quizas hace
hace 8 horas 17 segs - o como dice alguien en otra
hace 10 horas 37 mins - ¡No coño! es mejor
hace 11 horas 48 mins - ¿Se podría terminar por
hace 1 día 10 horas - al invitado de las 08.38
hace 4 días 8 horas - Totalmente de acuerdo con el
hace 4 días 12 horas - Os pido mirar hacia arriba y
hace 5 días 4 horas - Para la historia reciente de
hace 5 días 5 horas - Invitado Mié, 26/11/2008 -
hace 5 días 6 horas - El agente Charly 1, =
hace 5 días 20 horas
Mantengase informado de nuestros productos!



















Comentarios
Enviar un comentario nuevo