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Afganistán (In memoriam de Rubén Alonso Ríos y Juan A. Suárez García)
La muerte el pasado domingo de estos dos militares españoles, cuatro más resultaron heridos, en un atentado suicida en Afganistán, cuando escoltaban un convoy militar, eleva ya a 25 el número de militares fallecidos en esta misión, sin contar los 62 del accidente del Yak-42. Esto hace que sea necesario replantearse desde el principio una serie de cuestiones: ¿Qué hacen nuestros soldados allí?, ¿Están en las adecuadas condiciones de seguridad?, ¿Se debe modificar su situación e incluso replantearse su presencia?
La presencia de nuestros soldados en Afganistán, participando junto a otros países en una fuerza internacional, ISAF, dirigida por la OTAN, en base a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, surge para apoyar fundamentalmente la transición en aquel país y ayudar a su reconstrucción, después de la derrota militar de los Talibanes, en una de las guerras del ejército de EE.UU. contra el terrorismo, declaradas unilateralmente por el presidente Bush.
Los soldados que participan en la ISAF, entre ellos los españoles, tienen limitada únicamente su actuación militar a posibles casos de autodefensa en caso de verse atacados, no siendo beligerantes directos en el conflicto, cumpliendo una función fundamentalmente política frente a la presencia del ejército americano que lleva, en exclusiva, todo el peso militar de la intervención.
Si anteriormente hubo alguna discusión sobre si nuestros militares contaban con los medios adecuados para el cumplimiento de la misión, (vehículos adecuados, blindados, contramedidas, etc.), creo que actualmente están al mismo nivel que los mejores ejércitos, siendo casi imposible a pesar de las medidas de seguridad, evitar atentados suicidas como este.
A pesar de que la actuación de la cúpula militar, y especialmente de la Ministra de Defensa, ha sido impecable en este caso, los argumentos para defender en las circunstancias políticas y militares actuales, la presencia de nuestros soldados, son más que discutibles. Es exigible un replanteamiento de las mismas, en base a mantener por un lado la lealtad con la OTAN y con el pueblo afgano, por otro para exigir modificaciones profundas en el tratamiento global del problema.
Parece claro, que en el aspecto puramente militar, los soldados americanos destacados son insuficientes para garantizar la estabilidad, sería necesario al menos el doble de los muchos efectivos presentes, lo que unido a los ataques indiscriminados realizados “por error” contra elementos civiles, ha aumentado la oposición de la población civil y propiciado el desarrollo de la insurgencia talibán, contra las fuerzas internacionales.
Las fuerzas afganas, al igual que su gobierno y el presidente Karzai, han demostrado sobradamente su incapacidad para controlar el país, apenas si controlan la zona aneja a la capital, Kabul. Son manifiestas las muestras de corrupción en el manejo de la ayuda internacional, el empobrecimiento y miseria de la población, no habiéndose avanzado casi nada en la liberación de miles de mujeres, que siguen bajo la opresión del “burka”, sometidas a tradiciones de sumisión al hombre, imposibilidad de estudiar, trabajar, etc. (En este sentido recuerdo la excepcional película de Mohsen Makhmalbaf, “Kandahar”, que retrata con belleza e inteligencia la situación de la mujer en Afganistán).
Afganistán nunca ha sido un estado como tal y siempre ha estado, y está, gobernado de facto en muchas áreas por líderes tribales, sin control del gobierno de Karzai, que además están aumentando la producción de opio, en una de las zonas de mayor producción mundial, funcionando a pleno rendimiento, al alimón con la guerrilla talibán, el narcotráfico y el contrabando de todo tipo de armas.
Los países fronterizos, Pakistán, Irán, etc., no ejercen ninguna función de control y sellado de las fronteras, siendo estas totalmente permeables. Especialmente Pakistán, donde además de haberse incrementado el terrorismo islamista, sigue pendiente la captura de Bin Laden y la anulación de sus bases y fuerzas insurgentes.
Ante esta situación es necesario replantearse militar y políticamente la situación, definiéndose objetivos, planificación y nuevos criterios de actuación y participación, tanto por parte de la nueva administración USA, como de las fuerzas de la OTAN, encuadradas en la ISAF. Un mejor desarrollo de las operaciones de inteligencia en la zona para conocer con precisión la realidad, mayores y claras exigencias a los responsables del gobierno afgano en cuanto a afrontar sus responsabilidades, tanto en la seguridad como en desarrollar y mejorar el nivel de vida de su población, acuerdos políticos y exigencias de control de los países fronterizos citados.
Es imprescindible además la coordinación real de todas las fuerzas en presencia, algo difícil de aceptar por la unilateralidad, en el aspecto militar, de los EE.UU, lo que podría llevar a una nueva situación que permitiera mantener e incluso aumentar nuestra aportación militar. En caso de que estas condiciones no se materialicen, de que solo se trate de atender solicitudes para aumentar los efectivos en las condiciones actuales, opino que la salida de las tropas españolas sería la única solución viable y acertada.
Emilio Sánchez Álvarez
13/11/2008
- CUANTA RAZON tienes amigo
hace 21 mins 37 segs - Cuanto tenemos q aprender
hace 24 mins 10 segs - Como siempre magnifica la
hace 27 mins 46 segs - esta ha sido la cabalgata
hace 5 horas 4 mins - Sin duda habrás pasado y
hace 5 horas 27 mins - ¡Coño! Ahora me acuerdo
hace 8 horas 51 mins - Sabemos que estáis con
hace 19 horas 32 mins - De donde sacas que desde
hace 21 horas 10 mins - Es alucinante. He pasado
hace 1 día 1 hora - Manuel Velasco, tu si que
hace 1 día 7 horas
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